-Derecha y ultraderecha bloquean solidaridad con España en la Eurocámara-El Parlamento Europeo evita debatir las amenazas comerciales de Washington contra Madrid tras el choque por las bases militares de Morón y Rota
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La crisis diplomática entre Estados Unidos y España ha abierto una grieta inesperada dentro de la Unión Europea. En una decisión que ha provocado críticas de varios grupos políticos, el Partido Popular Europeo (PPE) y las fuerzas de ultraderecha del Parlamento Europeo bloquearon una propuesta para debatir la solidaridad del hemiciclo con España tras las amenazas comerciales del presidente estadounidense, Donald Trump.
La iniciativa, impulsada por el grupo de Los Verdes, buscaba incluir en la agenda del pleno de Estrasburgo un debate titulado:
“Amenazas de sanciones comerciales estadounidenses contra la UE, especialmente España: la urgente necesidad de una respuesta unificada y solidaridad”.
La propuesta pretendía discutir el impacto político de las advertencias de Washington luego de que el gobierno español, encabezado por Pedro Sánchez, rechazara permitir el uso de las bases militares de Morón y Rota para operaciones estadounidenses vinculadas a la ofensiva militar contra Irán.
Aunque la iniciativa recibió apoyo de socialdemócratas, liberales, verdes y la izquierda europea, no logró reunir los votos suficientes en la Conferencia de Presidentes del Parlamento Europeo.
El PPE optó por alinearse con partidos de ultraderecha, conformando una mayoría alternativa que algunos eurodiputados describen informalmente como la “mayoría Venezuela”, una alianza ocasional utilizada para frenar iniciativas impulsadas por el bloque progresista.
La decisión sorprendió a varios sectores políticos porque la propuesta ni siquiera incluía una resolución formal, es decir, no obligaba al Parlamento a fijar una postura oficial. El debate habría permitido expresar posiciones divergentes sobre la crisis entre Washington y Madrid.
El origen del conflicto se remonta a la negativa del gobierno español a autorizar el uso de sus bases militares para operaciones estadounidenses relacionadas con el reciente conflicto en Oriente Medio.
El mandatario llegó a calificar a España como un “aliado hostil” y amenazó con romper acuerdos comerciales e incluso aplicar un embargo económico contra el país europeo.
La presión no es solo militar. También forma parte de la estrategia de Washington de exigir mayor alineamiento estratégico de sus aliados dentro de la OTAN, especialmente en medio de la escalada geopolítica que involucra a Irán.
Mientras el Parlamento Europeo mostraba divisiones internas, las instituciones ejecutivas de la Unión Europea reaccionaron con mayor cohesión.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, el presidente del Consejo Europeo, António Costa, y la presidenta del Parlamento Europeo, Roberta Metsola, se comunicaron con Sánchez para expresar respaldo político frente a las amenazas estadounidenses.
Desde Bruselas recordaron además un principio clave del funcionamiento de la Unión Europea:
la política comercial es una competencia comunitaria.
Esto significa que cualquier sanción o amenaza dirigida contra un país miembro se considera automáticamente una amenaza contra toda la Unión Europea.
Más allá del choque puntual entre Washington y Madrid, el episodio revela tensiones más profundas dentro del proyecto europeo.
Europa intenta presentarse como un bloque geopolítico capaz de actuar con autonomía estratégica. Sin embargo, la reacción dividida del Parlamento muestra que la unidad política aún enfrenta obstáculos importantes.
¿Debe Europa responder de manera conjunta a la presión de Estados Unidos o cada país seguirá navegando solo en medio de las turbulencias globales?
La escena en Estrasburgo deja una imagen difícil de ignorar.
Mientras un presidente estadounidense amenaza con sanciones a un país europeo, el Parlamento que representa a 450 millones de ciudadanos decide no debatir el problema.
Pero la política real sigue marcada por cálculos partidarios, alianzas coyunturales y silencios estratégicos.
En la Europa del siglo XXI, la pregunta ya no es si Washington presiona.
La verdadera pregunta es si Europa sabe responder como bloque… o si cada crisis volverá a revelar sus propias fracturas.
-Luis Rodriguez Salcedo para TeclaLibre-
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