-Aristy y Dauhajre ponen sobre la mesa el dilema dominicano: ajustar ahora o pagar después-
La crisis internacional provocada por el conflicto entre Irán, Israel y Estados Unidos ya no es un asunto lejano para República Dominicana. Es una amenaza directa al bolsillo. Y dos economistas —Jaime Aristy Escuder y Andrés Dauhajre Hijo— lo dicen sin rodeos: hay que ajustar, recortar y priorizar… o el costo será mayor después.
El problema: inflación importada en camino
No se trata solo de combustibles. El riesgo es más amplio:
-Aumento del petróleo → suben los costos del transporte
-Crisis en el estrecho de Ormuz → encarecen fertilizantes
-Menos fertilizantes → menor producción agrícola
Resultado: alimentos más caros
Aristy lo resume en una frase clave: “Tenemos que prepararnos para un aumento de precios.” Es la temida inflación importada, que ya empieza a sentirse en fletes y diésel.
El Gobierno ha optado por contener el golpe vía subsidios. Pero eso tiene límites.
Más subsidios = más gasto público
Más gasto = mayor déficit fiscal (hasta 5% del PIB)
Y sin financiamiento externo, el modelo no aguanta
Aristy advierte:
Ningún país puede sostener subsidios crecientes indefinidamente.
La receta incómoda: ajustar poco a poco
Dauhajre plantea una salida pragmática —y políticamente incómoda:
Retomar el ajuste semanal de combustibles
No subir todo de golpe, pero sí de forma progresiva
Enviar señales claras al mercado
Recuerda el precedente de 2008:
16 aumentos en 5 meses… sin colapso económico.
Su lógica es simple:
es mejor un dolor gradual que un shock traumático.
Dos caminos: precios o racionamiento
Según Dauhajre, hay solo dos opciones:
Ajustar precios (gradual, manejable)
Racionar (caótico, abrupto)
Y lo deja claro:
👉 El racionamiento siempre termina peor.
El “colchón” existe… pero no es excusa
Sí, hay recursos:
US$16,000 millones en reservas
Hasta RD$400 mil millones en liquidez estatal
Pero eso no significa que se pueda congelar la realidad.
👉 El “colchón” compra tiempo, no soluciones.
El otro frente: recortar y focalizar
Ambos economistas coinciden en tres puntos clave:
Eliminar gastos improductivos
Focalizar subsidios (que lleguen a quien los necesita)
Proteger la inversión pública para sostener la economía
Es decir:
menos populismo, más eficiencia.
El gran error: falta de comunicación
Dauhajre lanza una crítica directa:
El Gobierno ha sido “excesivamente prudente”… y poco claro.
En otras palabras:
la gente no entiende lo que viene porque nadie se lo ha explicado bien.
Contexto global: el mundo ya cambió
El conflicto en Medio Oriente no es un episodio más:
Impacta energía, comercio y alimentos
Genera incertidumbre estructural
Incluso —según el Fondo Monetario Internacional—
“el golpe ya está dado”
Cierre mordaz (estilo TeclaLibre)
República Dominicana está frente a una decisión clásica:
administrar la crisis… o negarla hasta que explote.
El problema no es si subirán los precios.
Eso ya está decidido por el mundo.
El verdadero dilema es otro:
-si el Gobierno tendrá el coraje de decirlo…
-o preferirá seguir subsidiando la ilusión, hasta que la realidad pase factura.
Porque, como bien sugiere la historia económica dominicana,
lo que no se ajusta a tiempo… se corrige con dolor.
-Redaccion de TeclaLibre-
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