InicioESTADOS UNIDOSINCURSIÓN DE ESTADOS UNIDOS EN VENEZUELA: LO QUE SE SABE (y lo...

INCURSIÓN DE ESTADOS UNIDOS EN VENEZUELA: LO QUE SE SABE (y lo que no)

-

-Incursión de EE. UU. en Venezuela: lo que se sabe (y lo que no) sobre los muertos. Un balance todavía en disputa-

El saldo humano de la incursión militar estadounidense en Venezuela continúa siendo uno de los aspectos más opacos del operativo. Aunque existen datos verificables y coincidencias mínimas entre fuentes, las cifras definitivas aún no han sido establecidas de forma consensuada. En medio del ruido político y la disputa narrativa, el periodismo está obligado a separar hechos comprobados de afirmaciones interesadas.

A más de dos semanas de la incursión militar de Estados Unidos en Venezuela, que culminó con la captura del presidente Nicolás Maduro, todo sigue siendo objeto de versiones cruzadas, ajustes discursivos y silencios selectivos.

No hay —al día de hoy— una cifra única, consensuada y verificada por todas las partes. Sí existe, en cambio, un núcleo duro de datos coincidentes que permite establecer un rango razonable y separar los hechos comprobables de la propaganda.

Las reconstrucciones periodísticas independientes y los reportes oficiales parciales permiten afirmar con un alto grado de certeza que murieron decenas de personas durante la operación, principalmente en enfrentamientos armados concentrados en Caracas y zonas de control estratégico.

Las víctimas mortales confirmadas pertenecen, en su mayoría, a dos nacionalidades: Venezolanos, fundamentalmente personal militar y de seguridad, y cubanos, identificados como asesores y efectivos vinculados a los dispositivos de protección del poder político.

La participación de personal de Cuba no es un dato menor: confirma que la operación no impactó únicamente al aparato estatal venezolano, sino también a su entramado de apoyos externos más sensibles.

Lo que no está probado hasta ahora, porque no existen reportes creíbles, es de militares estadounidenses muertos durante la incursión; como tampoco se ha confirmado la muerte de combatientes de otras nacionalidades (rusos, iraníes u otros aliados del chavismo), pese a versiones no documentadas que circularon en las redes.

Las cifras más elevadas difundidas por voceros políticos —especialmente aquellas que superan ampliamente el centenar— no han sido respaldadas con listados, nombres ni pruebas independientes.

Este vacío documental no es casual: en escenarios de alta tensión geopolítica, el control del relato es tan estratégico como el control del territorio. En la guerra de los números
cada actor ha utilizado el conteo de muertos como herramienta política.

Washington ha tendido a minimizar las cifras, reforzando la idea de una operación “quirúrgica”, rápida y focalizada.

El aparato estatal venezolano, incluso tras la salida de Maduro, ha manejado números más altos, buscando subrayar el carácter traumático y violento de la intervención.

La Habana, en cambio, ha sido el actor más explícito: ha reconocido públicamente la muerte de varios de sus nacionales, elevando el costo político interno y reforzando el relato de agresión externa.

El resultado es un rango de estimaciones que oscila entre algo más de medio centenar de fallecidos plenamente identificados y cifras más amplias que aún no han podido ser corroboradas.

La lectura fría; lo que realmente revela el balance, es que más allá del número final —que probablemente se afine con el paso de los meses—, el dato clave es otro:

La incursión no fue incruenta, no fue simbólica y no fue exclusivamente venezolana. Hubo muertos reales, uniformes reales y aliados reales involucrados. Eso coloca el episodio en una categoría distinta a las operaciones encubiertas o a las presiones diplomáticas habituales: se trató de una acción militar con consecuencias humanas directas, aunque contenida en escala.

El periodismo serio no está para inflar ni para ocultar cifras, sino para delimitar lo comprobable, señalar lo dudoso y dejar constancia de lo que aún no se sabe.

Hoy, lo honesto es decir lo siguiente:
sí murieron venezolanos y cubanos; no hay evidencia de otras nacionalidades; el número exacto sigue en disputa; y la verdad completa no se construirá con consignas, sino con tiempo, documentos y verificación.

Ese —y no otro— es el punto de partida para una memoria pública responsable de este episodio.

-Luis Rodriguez Salcedo para TeclaLibre-

rodriguezsluism9@gmail.com     https://teclalibremultimedios.com/category/portada

Related articles

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Stay Connected

0SeguidoresSeguir
3,912SeguidoresSeguir
22,800SuscriptoresSuscribirte

Latest posts