Irán ha rechazado un borrador de plan para poner fin en dos fases a una guerra con EE UU e Israel que cumple 38 días, al comenzar por un alto el fuego temporal, en vez de un acuerdo de paz integral que resuelva el conflicto definitivamente. Teherán ha respondido a la propuesta, transmitida por Pakistán, presentando otra y subrayando la “necesidad de un fin permanente a la guerra” por medio de un acuerdo que incluya garantías de que no sufrirá más agresiones, un protocolo para el tráfico seguro por el estrecho de Ormuz, el levantamiento de las sanciones y compensaciones por los daños de los bombardeos, según la agencia IRNA. Poco después, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha dicho que no extenderá más el ultimátum a Teherán que ha ido prorrogando. Expira el martes (miércoles, en horario iraní). Israel incrementa mientras sus ataques contra infraestructuras civiles: ha bombardeado de nuevo Pars Sur, el mayor yacimiento de gas natural del mundo; una segunda central petroquímica y tres aeropuertos. Van 34 muertos en Irán, entre ellas las de siete niños, desde la noche del domingo.
El jefe del ejército paquistaní, Asim Munir, estuvo “toda la noche” en contacto con el vicepresidente estadounidense, J. D. Vance; el enviado especial de Donald Trump, Steve Witkoff, y el ministro de Exteriores iraní, Abbas Araqchi, tratando de sacar adelante el acuerdo este mismo lunes, antes de que expire el nuevo plazo del presidente de EE UU, extendido entre insultos y amenazas, según Reuters.
Un alto cargo de EE UU ha impuesto este lunes cautela sobre lo que parecían evidentes prisas de la Casa Blanca. El responsable, que ha hablado bajo la condición del anonimato, ha confirmado tácitamente la existencia de la propuesta, que incluiría un alto el fuego de 45 días, pero ha subrayado que “es una de las muchas cosas que se barajan”. Sobre todo, no cuenta con el imprimátur de Donald Trump. “El presidente no ha dado su visto bueno”, ha insistido esta fuente.
El inquilino de la Casa Blanca tampoco ha sonado optimista en sus primeras declaraciones este lunes. Acerca de la contraoferta iraní, ha señalado: “es un paso significativo, pero no es suficiente”. Trump sí ha considerado que los interlocutores iraníes “están negociando de buena fe”, pero ha repetido su amenaza de perpetrar crímenes de guerra si el plazo “definitivo” que ha impuesto para un acuerdo se cumple sin novedades. Irán “no tendrá puentes, no tendrá plantas eléctricas, no tendrá nada… hay otras cosas que son peores que esas dos, y puede que tengamos que… si pudiera elegir, me quedaría con el petróleo, porque está ahí para llevárselo. No hay nada que puedan hacer”, ha amenazado, durante un acto anual de celebración de la Pascua en la Casa Blanca.
Teherán es consciente del poder que le confiere el cierre selectivo de Ormuz y está acostumbrado a las bravuconadas de Trump. El portavoz iraní de Exteriores, Esmail Baghaei, ha subrayado que “las negociaciones son incompatibles con ultimátums y amenazas de crímenes de guerra”. Baghaei ha añadido que hace días hizo llegar a través de intermediarios su respuesta al plan de 15 puntos de EE UU, que calificó de “extremadamente ambicioso, inusual e ilógico”.
Mientras, la tercera pata del fuego cruzado, Israel —quien lo inició de mano de Washington confiando en tumbar un régimen que sigue en pie— quiere que continúe y aprieta como si no hubiese una vía diplomática paralela.
Este lunes, ha matado al jefe de inteligencia de la Guardia Revolucionaria, Majid Jademi. El ejército israelí lo describe como “uno de los principales mandos” del cuerpo que hoy más lleva las riendas en Irán. Ya mató a su predecesor en el cargo, Mohamad Kazemi, y a su número dos, Hasán Mohaqeq, en la anterior guerra con Irán, el pasado junio.
El primer ministro, Benjamín Netanyahu, ha celebrado el magnicidio de Jademi, que se suma a una larga lista en cinco semanas de guerra en la que figuran Ali Jameneí, líder supremo; Ali Larijaní, figura clave del régimen; Gholamreza Soleimani, jefe de la milicia Basij; o Esmail Jatib, ministro de Inteligencia. “Los líderes de Irán viven con la sensación de ser perseguidos. Seguiremos cazándolos uno por uno”, ha afirmado el ministro israelí de Defensa, Israel Katz.
En teoría, Trump mantiene una moratoria de los ataques a infraestructuras básicas de Irán para dar una oportunidad al diálogo, pero ha bombardeado varias (como puentes) y su aliado israelí lo hace casi a diario.
La última, este lunes, al bombardear de nuevo el complejo petroquímico del gigantesco Pars Sur, el mayor yacimiento de gas natural del mundo y que Irán comparte con Qatar. El ministro israelí de Defensa, Israel Katz, asegura haber “inhabilitado” ya el 85% de las exportaciones petroquímicas del país, causándole “pérdidas de decenas de miles de millones de dólares”. Ya lo atacó por primera vez el pasado día 18.
“Hemos dañado gravemente la infraestructura siderúrgica y la industria petroquímica”, se ha jactado Katz este lunes. “Continuaremos aplastando la infraestructura nacional iraní y provocando el debilitamiento y colapso del régimen terrorista”. Además de Pars Sur, ha atacado desde la semana pasada dos plantas petroquímicas, dos de las mayores fábricas de acero, tres aeropuertos, una central eléctrica y, por cuarta vez, la central nuclear de Bushehr.
Cada vez más voces en Israel abogan por incrementar los ataques sobre instalaciones civiles, como centrales eléctricas para dejar barrios enteros a oscuras. De hecho, según fuentes de defensa citadas por la prensa nacional, solo espera la luz verde de Washington para hacerlo. Consciente de los planes, el portavoz militar iraní, Ebrahim Zolfaghari, advirtió este domingo: “La región se convertirá en un infierno para nuestros enemigos si intensifican los ataques contra la infraestructura iraní”.
Siete menores
Mientras, los bombardeos de EE UU e Israel siguen siendo duros y en distintas partes de Irán. La última oleada, desde la noche del domingo, ha dejado ya 34 muertos. Siete de ellos tenían menos de 10 años, según ha denunciado el portavoz del Ministerio de Salud de Irán, Hosein Kermanpur. En Baharestán, en la provincia de Teherán, el impacto de un misil contra dos viviendas ha matado a 13 personas, informa la agencia Fars.
Los ataques de Israel y EE UU se han cobrado más de 3.500 vidas en Irán desde el inicio de la guerra, según datos de este sábado de la organización opositora iraní de derechos humanos HRANA, con sede en Estados Unidos. Casi la mitad, al menos, eran civiles. La Media Luna Roja confirma una cifra menor: 1.900 muertos y 20.000 heridos.
Israel, con un avanzado sistema de defensa antimisiles y refugios, vive este lunes su segundo día más letal en esta guerra. Los servicios de rescate han extraído sin vida de entre los escombros a las cuatro personas que permanecían desaparecidas desde que un misil iraní impactó en la víspera en su edificio en la ciudad de Haifa. La confirmación, tras horas de búsqueda, de las cuatro muertes lo convierte en el ataque con más víctimas mortales en un mes, seguido solo de otro, en Beit Shemesh, en los primeros días del conflicto, que causó la muerte a nueve personas.


