Juan Rivero, poeta dominicano radicado en Nueva York conoció al Dr. Lorenzo Araujo cuando juntos asistieron por más de dos años a la Universidad de Brooklyn en Nueva York, en tiempos del Movimiento Estudiantil Dominicano- MEDO.

Lorenzo Araujo nos dice que Rivero aparece en la Antología de Poetas de la Diáspora de Franklin Gutiérrez, aunque en la Internet es poca la información sobre este escritor que tiene una novela llamada El libro de Paloma.
Prometo conocerlo y compartirlo para deleite de todos, tiene que haberle causado una gran impresión pues el poeta Araujo le dedica los siguientes versos:
CANCIÓN DE JUAN ETERNO
Debajo de las lluvias de otoño conocí a Juan Eterno.
Juan Era simultaneo como las cosas.
Era ligero y mediano con su vientre de espuma.
Tenía mil años de calvicie en sus ojos.
Juan se reía con una sonrisa inmensa que almidonaba el aire.
Juan se mecía en el aire con su abanico de voces.
Juan se dormía en el tiempo con su corazón de tierra.
Juan era un Dios enfermizo de dolor transparente.
El era un gigante con manos de campanas.
Juan era hombre, genitales plateados,
que jugaba en la noche con la harina del tiempo.
El se reía con su sonrisa inmensa que almidonaba el aire.
Juan se paseaba por los salones del silencio,
con unos pies gigantes como los Dioses antiguos.
Llevaba sobre sus hombros una valija incansable.
Juan era interminable como la noche.
Juan nos contaba historias que nunca habían ocurrido.
Juan nos cantaba versos de fantasías reales;
con sabor a dolor y con color de lágrimas…
Juan me contó una noche que quiso ser poeta.
Que quiso ser anciano antes de haber nacido.
Que quiso ser soldado y se extravió en la lluvia.
Que quiso ser borracho y se volvió solidario.
Juan me dijo,
que se sentía erigido en un trono de pajas.
Que se sentía ungido de la gracia divina.
Que se sentía tocado con su poder de pobre.
Que fue en su infancia un niño pregonero en el barrio,
y me secreteó en silencio,
que en su infancia se creía un niño Dios.
Cuando lo conocí, Juan era un hombre,
que creció con las lluvias de otoño
y noches de carburo del fuego que le quemaba el alma.
Que dejo de ser Dios,
cuando en la guerra escucho el crepitar de la sangre en sus venas.
Y al final de la noche, debajo de la lluvia,
Juan se reía con su sonrisa inmensa que almidonaba el aire…
***
DEL LIBRO DE PALOMA (JUAN RIVERO)
Así transitaba en silencio por las calles del mundo.
Rechazado por muchos, desconocido y olvidado.
De su origen de pueblo, de pobre solidario,
tiene muchos en el planeta tierra una familia inmensa,
de dolientes y hermanos.
Nuestro origen de rabia es común a la especie.
Nuestra historia de llanto es la historia del mundo
Nuestro dolor legitimo se convierte herencia,
cuando aparece impreso en el libro de palomas.
Como si su canción no fuera humana,
Como si su dolor no fuera el nuestro,
Como si su tormento no existiera,
o como si su voz fuera silencio…
https://www.youtube.com/watch?v=hBVCl_ouLpc
Buena motivación para conocer al poeta Juan Rivero, autor de El libro de Paloma…

