El Ultimátum de Rubio: ¿Diplomacia o Dictado?
Lo que estamos viendo es un escenario de coacción extrema. No es diplomacia tradicional; es el uso del «garrote» (la fuerza militar de EE. UU.) para asegurar que la «zanahoria» (el acceso al petróleo) se entregue sin condiciones.
Marco Rubio no está hablando como un diplomático convencional, sino como un interventor. Al mencionar el «destino de Maduro» frente a Delcy Rodríguez, está enviando un mensaje clarísimo: la cooperación no es opcional.
La captura de Maduro el 3 de enero cambió las reglas del juego. EE. UU. ya no busca una transición negociada, sino una administración de facto que responda a sus intereses energéticos.
La posición de la «presidenta encargada» es, cuanto menos, esquizofrénica. Por un lado, ante sus bases habla de «soberanía» y de que «ya basta de órdenes extranjeras»; por el otro, Rubio revela que ella ya se comprometió a:
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Abrir el sector energético a empresas estadounidenses.
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Dar acceso preferente a la producción de crudo.
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Reciclar los petrodólares comprando productos en EE. UU.
TECLALIBRE TRADUCE: Delcy está intentando vender una narrativa de «victoria humanitaria» (equipo para hospitales) para enmascarar lo que parece ser una entrega total de los recursos estratégicos del país a cambio de su propia supervivencia política.
📊 Comparativa de Narrativas
| Actor | Discurso Público | Realidad Estratégica |
| Marco Rubio (EE.UU.) | «Garantizar la cooperación.» | Asegurar el flujo de petróleo y el control regional tras la invasión. |
| Delcy Rodríguez (VEN) | «Ya basta de órdenes extranjeras.» | Negociar el desbloqueo de fondos para ganar gobernabilidad inmediata. |
| El Congreso (EE.UU.) | Fiscalizar la intervención militar. | Validar el costo humano (100+ muertos) frente a los beneficios económicos. |
La incertidumbre aquí radica en el frágil equilibrio de Delcy Rodríguez. Si ella cede demasiado rápido ante Rubio, pierde el control de lo que queda del aparato chavista y militar. Si no cede lo suficiente, Rubio ya dejó claro que el 3 de enero fue solo el principio y que la «fuerza» sigue sobre la mesa.
Estamos ante un modelo de «Capitalismo de Choque»: una intervención militar seguida de una apertura forzada de mercados. La pregunta no es si habrá cambios, sino cuánto de la soberanía venezolana quedará en pie cuando se asiente el polvo.
La comparecencia de Rubio este miércoles será el termómetro real. Habrá que ver si el Senado cuestiona las bajas civiles de enero o si el brillo del petróleo «preferente» nubla cualquier juicio ético.
-Luis Rodríguez Salcedo para TeclaLibre-
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