La campaña presidencial de EE. UU. está marcada por un aumento alarmante en la desinformación, que incluye acusaciones falsas y teorías de conspiración sobre los candidatos presidenciales, Donald Trump y Kamala Harris. Las redes sociales, especialmente X y TikTok, se han convertido en plataformas clave para la difusión de contenido engañoso con una marcada intención política. La falta de mecanismos de verificación efectivos y el auge de la inteligencia artificial han facilitado la propagación de desinformación como nunca antes aunque el efecto y el impacto son analizados con cautela por los expertos.
La desinformación ha navegado a sus anchas sobre las presidenciales estadounidenses
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