El pasado 5 de marzo de 2025, el Partido Popular (PP), principal formación de oposición en España, publicó en sus redes sociales un video satírico titulado «La isla de las corrupciones». Este material, inspirado en el popular reality show La isla de las tentaciones, pretendía denunciar presuntos casos de corrupción vinculados al Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y al gobierno de Pedro Sánchez. Sin embargo, la iniciativa desató una controversia internacional al utilizar la silueta de República Dominicana y su bandera como telón de fondo, asociando implícitamente al país caribeño con los escándalos políticos españoles.
El video, generado con inteligencia artificial, presentaba a figuras destacadas del PSOE, como Pedro Sánchez, su esposa Begoña Gómez, el exministro José Luis Ábalos y otros implicados en investigaciones judiciales, como si fueran concursantes de un programa ficticio. Con frases como “corrupción, lujuria, ambición, mentiras” y una voz en off que decía “Bienvenidos a la isla de las corrupciones”, el PP buscaba captar la atención de las redes sociales, aprovechando el tirón mediático del formato televisivo. Sin embargo, la referencia a República Dominicana, país donde se graba el reality original, generó un malestar inmediato en el gobierno dominicano y derivó en una crisis diplomática imprevista.
El Ministerio de Relaciones Exteriores de República Dominicana (Mirex) emitió un comunicado el 6 de marzo de 2025, rechazando categóricamente el uso de la imagen del país en el video. Calificó el acto como un “avieso e incomprensible ataque” y una “instrumentalización inaceptable” de sus símbolos patrios para asuntos internos de la política española. El gobierno dominicano subrayó sus avances en transparencia y Estado de derecho, lamentando que se vinculara al país con la corrupción de manera gratuita.
En España, el presidente Pedro Sánchez, desde Bruselas, donde asistía a una cumbre, expresó su “vergüenza” por el video y pidió disculpas a República Dominicana en nombre del país. “Siento mucho esto, lo siento profundamente. República Dominicana es un país extraordinario, amigo, con lazos culturales e históricos con España”, afirmó, exigiendo explicaciones al PP por lo que calificó como un acto “vergonzoso”. Por su parte, el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, acusó al PP de estar “absolutamente incapacitado para gobernar España” debido a este tipo de estrategias.
El PP, ante la presión, retiró el video de sus redes sociales el 6 de marzo y emitió un mensaje aclaratorio: “En ningún momento se ha intentado dañar la imagen de República Dominicana, país con una larga tradición de amistad y cercanía con España”. Alegaron que su intención era exclusivamente criticar al gobierno de Sánchez y no menoscabar la reputación del país caribeño. Sin embargo, el daño ya estaba hecho, y la polémica continuó creciendo.
Aunque el incidente no parece haber escalado a un conflicto formal entre España y República Dominicana, pone en evidencia los riesgos de utilizar referencias internacionales en campañas políticas internas. La relación bilateral, históricamente sólida, podría resentirse si no se manejan con cuidado las secuelas de este episodio.
El video refleja el intento del PP, liderado por Alberto Núñez Feijóo, de revitalizar su comunicación política, apelando a un público joven mediante formatos virales y sátiras generadas por IA. Sin embargo, la reacción negativa tanto en España como en el extranjero sugiere que esta táctica puede ser un arma de doble filo. Mientras algunos usuarios en redes sociales elogiaron la creatividad, otros la tacharon de “poco seria” o “ridícula” para un partido que aspira a gobernar.
El PP buscaba capitalizar los escándalos que afectan al PSOE, como el caso Koldo (relacionado con contratos de mascarillas durante la pandemia) y las investigaciones sobre Begoña Gómez por presunto tráfico de influencias. Sin embargo, la controversia internacional desvío la atención del mensaje principal, debilitando su impacto y dando a Sánchez una oportunidad para presentarse como víctima de una oposición desleal.
En España, la polarización política se vio exacerbada. En redes sociales como X, los usuarios se dividieron entre quienes criticaron al PP por su falta de tacto y quienes defendieron la sátira como una forma legítima de oposición. La inclusión de República Dominicana también abrió un debate sobre el uso responsable de la imagen de otros países en campañas locales.
El incidente pone de manifiesto varios aspectos clave del panorama político actual en España:
La banalización de la política: La apuesta del PP por un formato de entretenimiento para abordar temas serios como la corrupción evidencia una tendencia a simplificar y espectacularizar el discurso político. Aunque puede captar audiencia, corre el riesgo de trivializar problemas complejos y alejar a votantes que buscan propuestas serias.
La generación de contenido mediante inteligencia artificial está transformando las campañas, permitiendo mensajes rápidos y visualmente impactantes. Sin embargo, este caso demuestra que su uso sin una planificación cuidadosa puede generar consecuencias imprevistas.
Aunque el partido se disculpó por el malentendido con República Dominicana, no reconoció el daño potencial a la imagen de España misma.
El video «La isla de las corrupciones» pretendía ser un golpe mediático del PP contra el PSOE, pero terminó convirtiéndose en un autogol político y diplomático. Más allá de las disculpas y la retirada del material, el episodio deja lecciones sobre los límites de la sátira en política, la importancia de prever las implicaciones internacionales de las campañas y el delicado equilibrio entre creatividad y responsabilidad en la era digital. Mientras el PP busca recuperar terreno frente a un gobierno desgastado por escándalos, este traspié podría reforzar la percepción de que su estrategia carece de la madurez necesaria para liderar España en un contexto global. Por su parte, República Dominicana, aunque afectada colateralmente, reafirmó su dignidad y logró una rápida rectificación, consolidando su imagen como un actor respetado en la escena internacional.
LRS


