-Faride Raful vs. la cloaca digital: ¿Quién mueve los hilos en la sombra?-
Redaccion de Teclalibre
Santo Domingo – Lo que en principio parecía una tormenta más de redes sociales, terminó por destapar algo mucho más profundo: una guerra interna en el Partido Revolucionario Moderno (PRM), donde las balas no siempre vienen del frente opositor… sino desde las trincheras propias.
La ministra de Interior y Policía, Faride Raful, decidió no callar más. Frente a las campañas de difamación que desde hace meses la señalan en redes sociales con acusaciones infames y sin pruebas, Raful advirtió lo impensable pero cada vez más creíble: “hay una estructura detrás de todo esto, y podría estar dentro de mi propio partido”.
Sí, lo dijo claro, sin rodeos y con la serenidad del que sabe que no se trata de simples “trolls aburridos”. La ministra apunta a una maquinaria —organizada, financiada y perfectamente orquestada— que opera en la sombra y cuyo objetivo no es sólo el descrédito, sino el asesinato moral de figuras clave del oficialismo. ¿A quién le conviene sacar a Raful del camino?
Las querellas formales por difamación e injuria ya están en marcha. En el banquillo figuran nombres conocidos del circo mediático digital: Ángel Martínez, quien ahora desfila periódicamente por los tribunales y porta una garantía económica de RD$500,000, e Ingrid Jorge “La Torita”, quien tampoco se ha librado de las medidas de coerción. Ambos acusados de propagar falsedades sobre la vida personal de la ministra.
Pero la cuestión ya no es quién lo dijo, sino quién lo financió, quién lo instigó y, sobre todo, con qué propósito político.
Raful dejó entrever algo más grave que la calumnia misma: la puñalada por la espalda. “A veces los enemigos no están en la oposición, sino en casa”, declaró. Y con “casa” no se refiere a la residencia presidencial, sino a la familia política que hoy gobierna el país.
¿Hay sectores dentro del PRM que ven a Faride como un obstáculo a sus ambiciones? ¿Está pagando el precio por no ser “de los mismos”? ¿O es simplemente la cuota de sangre que exige el pantano político dominicano a quien intente mantener algo de integridad?
A diferencia de muchos, Faride ha dicho “no” al eterno deporte dominicano de la conciliación por debajo de la mesa. No habrá acuerdos, no habrá borrón ni sonrisa en rueda de prensa. “Este caso va hasta las últimas consecuencias”, repite con firmeza.
No se trata solo de defender su nombre, dice ella, sino de proteger a su hijo, quien —como toda familia expuesta— ya ha sido alcanzado por la metralla mediática. Lo que para algunos es contenido, para otros es trauma.
La ministra está siendo señalada por dos vías: por sus enemigos declarados y por aquellos que simulan ser compañeros. Lo más inquietante es que, según las investigaciones del Ministerio Público, la estructura que opera contra ella podría tener apoyo político interno. Eso abre otra pregunta: ¿está el PRM preparado para enfrentar su propio espejo?
Mientras el caso se ventila en los tribunales, lo que está en juego no es solo la honra de una funcionaria, sino el tipo de política que el PRM quiere proyectar de cara al 2028. ¿Reformismo de redes o justicia institucional? ¿Sangre nueva o lodo viejo?
No es Faride Raful quien está en el banquillo. Es el sistema político que ha permitido que el debate se prostituya en TikTok, que la disidencia se castigue con memes virales, y que las intrigas palaciegas ahora se ventilen por “lives” y “reels”.
Hoy la ministra resiste, sola o mal acompañada. Pero el país observa. Porque si a una funcionaria del gobierno se le puede destruir públicamente sin consecuencia, ¿qué queda para el ciudadano común?

