El partido de Los Verdes ha ganado por la mínima frente a los conservadores de la CDU las elecciones celebradas este domingo en el Estado alemán Baden-Württemberg, en el sur de Alemania. Los ecologistas, con un 30,2% de los votos con el 99% escrutado, apenas superaron por medio punto a la Unión Cristianodemócrata (CDU), con un 29,7% y una subida de 5,6 puntos. En tercera posición se situó el partido de ultraderecha Alternativa para Alemania (AfD) con un 18,8% (un salto de nueve puntos), seguido del Partido Socialdemócrata (SPD) con un 5,5%.
Los ecologistas logran, de manera muy ajustada, mantenerse en el poder de un Estado federado que hasta 2011 había estado tradicionalmente en manos de la CDU, con la que gobiernan desde 2016 en coalición.
“¡Qué campaña electoral! ¡Qué remontada espectacular!”, declaró el candidato de Los Verdes, Cem Özdemir, nada más subir al escenario entre vítores para celebrar la victoria, recordando así cómo hace unas semanas las encuestas daban la victoria a la CDU. El político, de 60 años, se mostró modesto, aunque todas las encuestas han reflejado su gran popularidad entre el electorado, y señaló, con el escrutinio aún en marcha, que “aún es pronto para decir nada definitivo”. El candidato conservador, sin embargo, le felicitó por la victoria tras las primeras proyecciones de voto, pese a la mínima distancia.
En opinión de Özdemir, el resultado muestra que Los Verdes “han despertado muchas expectativas entre la gente de Baden-Württemberg que quiere que el Estado prospere” y adelantó que “el punto de referencia deben ser los últimos diez años y los éxitos” que han logrado. Özdemir sería el primer presidente regional de origen turco.
La gran popularidad de Özdemir, presidente federal del partido de 2008 a 2018 y antiguo ministro de Agricultura de Alemania (2021-2025), aunque lejos de la de su predecesor, Winfried Kretschmann, fue determinante en una campaña electoral muy reñida en las últimas semanas y que estuvo centrada en la economía, ya que se trata de una región muy dependiente de las exportaciones y afectada por la crisis de la industria automotriz.
Los ecologistas seguirán encabezando así un Estado en el que hicieron historia al conseguir por primera vez situar a uno de sus candidatos al frente de uno de los länder alemanes. Kretschmann, más centrado en la economía que en la línea de protección del medio ambiente, ha gobernado durante 15 años la rica región, vecina de Baviera. A sus 77 años, después de tres legislaturas de Gobierno de coalición ―la primera con los socialdemócratas y las dos siguientes con los conservadores― y con unos elevados índices de aprobación que en algunos momentos llegaron hasta el 84%, decidió no presentarse a la reelección y dejará su cargo cuando se forme el nuevo Ejecutivo.
El buen resultado obtenido por Özdemir suscitará también seguramente el debate entre los Verdes a nivel federal, que en las generales del pasado año perdieran 33 escaños en el Parlamento alemán, sobre cuál es la línea más exitosa a seguir. Si más bien liberal-conservadora-ecológica, como Özdemir, o más bien izquierdista-social-ecológica, como defiende la formación principalmente en las grandes ciudades.
El candidato conservador, Manuel Hagel, de 37 años, ha visto su sueño frustrado de convertirse en el ministro presidente más joven desde la creación de la República Federal de Alemania. Aunque ha logrado mejorar el resultado respecto a hace cinco años, asumió antes de acabar el escrutinio la ajustada derrota y se ha declarado responsable de la campaña electoral: “De todas las decisiones que hemos tomado y, sí, también de este resultado”. A partir de este lunes, se espera que empiecen las negociaciones para reeditar el Gobierno de coalición entre ecologistas y conservadores.
AfD, en cambio, pudo celebrar una clara subida de casi nueve puntos. Como ha ocurrido en otras elecciones, recibió votos especialmente de nuevos votantes y de antiguos fieles de la CDU y de los liberales. “Esto supone duplicar nuestro resultado, por lo que podemos estar muy satisfechos”, declaró su líder Alice Weidel en ARD y quitó hierro a las acusaciones de nepotismo que rodearon a su candidato regional, Markus Frohnmaier, en la última semana de campaña electoral.
Por su parte, el Partido Socialdemócrata (SPD), que tradicionalmente nunca ha tenido mucho apoyo en este Estado federado, registró su peor resultado electoral en unas regionales en Alemania al perder la mitad de los votos. Su candidato, Andreas Stoch, anunció su retirada como presidente regional y de la fracción parlamentaria, según informó su partido.
Baden-Württemberg tiene mucho peso en Alemania. Es el tercer Estado más grande en superficie, con 11,2 millones de habitantes, y registró en 2024 un Producto Interno Bruto (PIB) de unos 650.000 millones de euros, según la Oficina Federal de Estadística, lo que supone más del 15% del rendimiento económico total de Alemania. Grandes empresas como los fabricantes de automóviles Mercedes y Porsche, el proveedor automotriz Bosch o la empresa de software SAP tienen sus sedes en este estado, cuya capital es Stuttgart.
También es conocido por su entramado de pequeñas y medianas empresas con numerosos líderes mundiales en sectores especializados y nichos de mercado. Asimismo, si bien la tasa de desempleo, que se sitúa actualmente en el 4,8%, está muy por debajo de la media federal del 6,6%, se trata del nivel más alto de desempleo desde 2007, es decir, desde hace casi 20 años.
La región, al igual que el resto del país, lleva tiempo sufriendo los programas de ahorro, los recortes de plantilla y los planes de deslocalización que se han convertido en “el amargo pan de cada día en muchas empresas industriales”, según explicó estos días la directora de IG Metall en Baden-Württemberg, Barbara Resch. A esto se suman problemas internos como los elevados impuestos y cotizaciones sociales, los altos precios de la energía, el exceso de burocracia, unas infraestructuras en parte deterioradas y la escasez de personal cualificado.
Como apuntaba esta semana el presidente de la Cámara de Comercio e Industria de la región (IHK), Claus Paal, este land, al igual que el resto del país, sufre una crisis estructural. “Esto significa que tenemos tareas que realizar, tanto en el ámbito político como económico”. Entre los objetivos del nuevo Gobierno regional estará también la digitalización, algo que también ocupa desde hace tiempo al Gobierno federal. “Hay gente que sigue pensando que escanear documentos antiguos es digitalizar y las oficinas públicas siguen teniendo faxes”, señaló Paal.
Estas elecciones, en las que estaban llamadas a las urnas 7,7 millones de personas ―la cifra más alta hasta ahora tras reducir la edad para votar de los 18 a los 16 años― suponen el pistoletazo de salida para un año con un total de seis elecciones regionales. En dos semanas se celebrarán elecciones en Renania-Palatinado, y en septiembre en Sajonia-Anhalt, Berlín y Mecklemburgo-Pomerania Occidental.

