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MADURO EN EL AIRE: ¿FUGA FRUSTRADA O PEÓN SACRIFICADO EN EL GRAN AJEDREZ GEOPOLÍTICO?

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-Maduro en el Aire: ¿Fuga Frustrada o Peón Sacrificado en el Gran Ajedrez Geopolítico?-

¡Ah, queridos lectores de TeclaLibre, el diario digital que no se traga los cuentos oficiales sin un buen sorbo de escepticismo! En estos días de agosto de 2025, el mundo parece un tablero de Monopoly donde los poderosos compran y venden países como si fueran propiedades en la Avenida Mediterráneo. Imagínense: un avión venezolano que sale rumbo a Cuba –ese paraíso revolucionario donde los líderes socialistas van a «reflexionar» cuando las cosas se ponen calientes– y regresa de improviso, como si hubiera olvidado el pasaporte en casa. ¿Casualidad? O tal vez, solo tal vez, un intento de huida de Nicolás Maduro que se topó con la realidad de que sus aliados ya lo han vendido al mejor postor. Unamos los puntos con esa dosis de ironía que tanto nos caracteriza, porque en geopolítica, nada es lo que parece, y todo huele a maniobra orquestada.

Empecemos por el vuelo fantasma: el 19 de agosto, el jet estatal venezolano VCV3502 despega de Maiquetía con destino a La Habana, da unas vueltas erráticas sobre el Caribe –como un borracho perdido en una fiesta– y regresa sin tocar suelo cubano. Fuentes especulan que a bordo iban familiares de Maduro y Diosdado Cabello, huyendo del caos post-electoral en Venezuela. Pero, ¡oh sorpresa!, un Boeing P-8A Poseidon de la Marina estadounidense –ese ojo volador antisubmarino que casualmente patrullaba la zona– habría forzado el regreso. ¿Antinarcóticos? Por favor, eso es el eufemismo del siglo para «intervención disfrazada». Maduro, el eterno sobreviviente, ¿intentando una escapada a lo Batista? O peor: ¿probando las aguas para ver si Putin aún lo cubre? La ironía es deliciosa: el hombre que se jacta de resistir al «imperio» yankee, reducido a un piloto de pruebas en su propio avión.

Ahora, conectemos esto con el circo diplomático en Alaska: el 15 de agosto, Donald Trump y Vladimir Putin se reúnen en un «encuentro clave» para hablar de Ucrania, esa «guerra proxy» que tanto les conviene prolongar. Trump, el maestro de los deals, llega con su sonrisa de tiburón, y Putin, con su frialdad siberiana, discuten ceses al fuego, swaps territoriales y vetoes a tropas occidentales. Pero, ¿solo Ucrania? ¡Ja! Rumores en redes y análisis perspicaces sugieren que Venezuela entró en la ecuación.

Imagínense: Trump ofreciendo «mano libre» en Ucrania a cambio de que Putin abandone a su pupilo Maduro. Porque, vamos, ¿quién necesita un aliado problemático como Nicolás cuando puedes negociar paz (o al menos un alto el fuego publicitario) con el Tío Sam? Fuentes chavistas ya se quejan de que Rusia y China guardan silencio ante las amenazas estadounidenses –¡qué sorpresa, los «amigos eternos» resultan ser tan leales como un gato en una tormenta!–. Especulamos: ¿Putin «vendió» a Maduro en esa cumbre helada para salvar su aventura ucraniana? La estrecha relación Putin-Maduro, con envíos de mercenarios Wagner y bombarderos nucleares, parece ahora un matrimonio de conveniencia que se disuelve cuando llega la factura.

Y para rematar el combo, los buques destructores estadounidenses –USS Gravely, USS Jason Dunham y USS Sampson– se acercan sigilosamente a las costas venezolanas desde el 18 de agosto, con 4.000 tropas, aviones de reconocimiento y un submarino de ataque. Oficialmente, es una «operación antinarcóticos» contra cárteles como el Tren de Aragua, vinculado al régimen madurista. ¡Qué noble causa! Trump duplica la recompensa por Maduro a 50 millones de dólares, lo tacha de «narco-terrorista» y moviliza milicias venezolanas en respuesta –4.5 millones de «defensores» que, ironía aparte, probablemente sean más fantasma que reales–.

Pero, ¿coincidencia que esto ocurra justo después de la cumbre con Putin? Sospechamos que no: es el músculo yankee recordándole a Maduro que su tiempo como peón ruso ha expirado. Mientras en Ucrania se habla de «paz», en el Caribe se prepara un asedio. ¿Trump usando Venezuela como distracción para sus votantes anti-carteles, o un trueque maestro donde Putin sacrifica a su socio latino por concesiones en Europa?.

En TeclaLibre, no compramos la narrativa de «héroes vs. villanos». Esto huele a un gran teatro donde superpotencias negocian territorios como si fueran acciones en Wall Street. Maduro, el «hijo del pueblo», podría ser el próximo en caer, abandonado por Putin en un trueque irónico: paz en Ucrania a costa de caos en Venezuela. ¿Y si el vuelo abortado fue una señal de que Maduro ya intuye su destino? Mantengamos los ojos abiertos, amigos; en este juego, los peones siempre pagan el precio, mientras los reyes brindan en Alaska. ¿Fin de la era madurista o solo otro acto en esta tragicomedia global? La perspicacia nos dice: prepárense para sorpresas, porque la verdad siempre sale volando… aunque a veces regrese obligada.

rodriguezsluism9@gmail.com

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