MANIFIESTO CÍVICO DE PRESIÓN NACIONAL

Por la dignidad del pueblo dominicano
Pueblo dominicano:
Ha llegado la hora de hablar con una sola voz.
Durante años se ha pedido.
Durante años se ha advertido.
Durante años se ha esperado.
Y durante años, demasiadas veces, el reclamo legítimo del pueblo ha sido respondido con indiferencia, dilación o promesas vacías.
Mientras tanto, el costo de la vida sube.
La carga sobre las familias crece.
La paciencia del ciudadano se agota.
Y el contribuyente dominicano contempla, una y otra vez, cómo se le exige más sacrificio sin que primero se corrijan los abusos, el desorden, el despilfarro, la corrupción y las prioridades equivocadas que tanto daño han hecho a la nación.
Ya basta.
Este no es un llamado a la violencia.
No es un llamado al odio.
Es un llamado a la firmeza, a la dignidad, a la unidad nacional y a la presión cívica seria y sostenida que todo pueblo tiene derecho a ejercer cuando sus reclamos justos han sido ignorados durante demasiado tiempo.
Porque un pueblo no puede ser tratado eternamente como una fuente de recursos y nunca como el centro de la nación.
Porque un gobierno no puede exigir más sacrificios mientras no demuestra respeto por el sufrimiento de su gente.
Porque ninguna nueva carga puede tener legitimidad si antes no se pone orden en la casa pública y no se coloca en primer lugar al pueblo dominicano.
Exigimos un cambio de rumbo.
Exigimos que antes de hablar de más dinero para el Estado o de sacrificios, se demuestre con hechos que los recursos de la nación serán protegidos del despilfarro, de la corrupción, de la impunidad y del uso irresponsable.
Exigimos el fin del dispendio de los recursos públicos.
Exigimos el fin de la hipertrofia estatal que ahoga a la nación, multiplica estructuras innecesarias y aleja al Estado de su verdadero deber de servir con eficiencia al pueblo.
Exigimos que la salud, la educación, la vivienda y los servicios públicos respondan de manera prioritaria a las necesidades del pueblo dominicano.
Exigimos seguridad ciudadana real.
Seguridad en las calles.
Seguridad en los barrios.
Seguridad para las familias, para los trabajadores, para los jóvenes y para los envejecientes.
Porque no hay dignidad posible donde el ciudadano vive con miedo, ni hay justicia verdadera donde el crimen y la inseguridad avanzan mientras el pueblo se siente desprotegido.
Exigimos transparencia real, rendición de cuentas verdadera y medidas concretas que devuelvan al ciudadano la confianza que por años le ha sido arrebatada.
Exigimos legalidad, orden y responsabilidad en la política migratoria.
No más privilegios ni desorden migratorio por encima de la seguridad, la legalidad y los derechos del pueblo dominicano.
No pedimos privilegios.
Pedimos justicia.
No pedimos favores.
Pedimos respeto.
No pedimos discursos.
Pedimos rectificación.
Por eso llamamos a todos los dominicanos de buena voluntad -trabajadores, profesionales, amas de casa, jóvenes, envejecientes, empresarios, obreros y comunidades de todos los sectores- a levantarse en una sola voluntad cívica y nacional.
A levantar la voz.
A organizarse.
A denunciar.
A reunirse.
A expresarse.
A exigir.
A no dejar caer este reclamo en el cansancio, en el miedo o en el olvido.
El poder de la ciudadanía no está en la violencia.
Está en su verdad.
Está en su número.
Está en su perseverancia.
Está en su decisión de no seguir aceptando como normal lo que destruye la dignidad nacional.
Cuando un pueblo habla de forma dispersa, el poder lo ignora.
Cuando un pueblo habla con claridad, el poder se inquieta.
Pero cuando un pueblo se une, se organiza y sostiene su reclamo con firmeza, el poder se ve obligado a escuchar.
No más al dispendio de los recursos públicos.
No más a la hipertrofia estatal.
No más ignorar las necesidades de salud, vivienda y educación de los dominicanos.
No más inseguridad ciudadana.
No más privilegios ni desorden migratorio por encima de la seguridad, la legalidad y los derechos del pueblo dominicano.
No más sacrificios sin respeto.
No más cargas sin justicia.
No más indiferencia frente al sufrimiento del pueblo dominicano.
La nación exige corrección.
La nación exige prioridad.
La nación exige responsabilidad.
La nación exige verdad.
Con serenidad, pero con firmeza.
Con civismo, pero con determinación.
Con orden, pero con fuerza moral.
Así debe alzarse la nación.
Porque la República Dominicana merece un Estado al servicio de su pueblo.
Y porque el pueblo dominicano tiene pleno derecho a exigirlo.
¡Unidad, dignidad y presión cívica nacional!

