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«MI DESTINO NO LO DECIDE NADIE MÁS QUE DIOS»

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-Delcy Rodríguez desafía amenazas y se asume al mando: “Mi destino no lo decide nadie más que Dios”-

Desde Caracas, y con un discurso cargado de épica política y desafío abierto, la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, lanzó este martes un mensaje directo a sus detractores internos y externos: aseguró que el país saldrá adelante “a pesar de las amenazas constantes”.

“En lo personal, quienes me amenacen, lo digo claro: mi destino no lo decide nadie sino Dios”, afirmó Rodríguez durante un encuentro con sectores productivos, transmitido por el canal estatal VTV. No fue una frase al azar. Fue una advertencia envuelta en mística, poder y resistencia.

La mandataria encargada insistió en que el pueblo venezolano ha demostrado “de qué está hecho”, creciendo —dijo— en fortaleza y en espiritualidad para enfrentar agresiones, presiones externas y un escenario internacional cada vez más hostil. En ese tono, llamó a redoblar el esfuerzo colectivo para que, al cierre de 2026, el país pueda declarar que cumplió sus objetivos “en unión nacional”.

“No hay agente externo que gobierne a Venezuela”. El mensaje adquiere mayor peso político tras los acontecimientos del pasado fin de semana, cuando tropas de Estados Unidos ejecutaron una operación militar en territorio venezolano que culminó con el apresamiento del entonces presidente Nicolás Maduro y de la primera dama, Cilia Flores, en una acción que Caracas califica como “una agresión militar masiva”.

Tras el operativo, el presidente estadounidense Donald Trump y su secretario de Estado Marco Rubio lanzaron advertencias públicas contra Rodríguez, advirtiéndole que, si no hacía “lo correcto”, pagaría “un precio muy alto, probablemente más alto que Maduro”.

La respuesta no tardó. Rodríguez rechazó de plano cualquier pretensión de tutela externa sobre el país. “El Gobierno de Venezuela rige en nuestro país. No hay agente externo que gobierne a Venezuela. Es su Gobierno constitucional, es el poder popular consolidado”, declaró, contradiciendo directamente a Trump, quien aseguró que Washington “controla ahora mismo” a la nación suramericana.

La ofensiva estadounidense impactó zonas de Caracas y los estados Miranda, Aragua y La Guaira, dejando decenas de muertos, según denuncias oficiales. El Gobierno venezolano sostiene que el objetivo real de la operación no fue judicial ni humanitario, sino estratégico: el control de recursos clave, especialmente petróleo y minerales.

Trasladado a Estados Unidos, Maduro se declaró inocente en su primera audiencia ante el Tribunal del Distrito Sur de Nueva York, donde enfrenta cargos por narcoterrorismo. Cilia Flores hizo lo propio.

Mientras tanto, Rodríguez juró formalmente como presidenta encargada y asumió el rol de figura central de un Estado sitiado. La reacción internacional no se hizo esperar: Rusia y otros países exigieron la liberación del mandatario venezolano y repudiaron la intervención militar. Moscú fue categórico al señalar que Venezuela debe decidir su destino sin injerencias externas.

Como si el tablero no estuviera ya lo suficientemente cargado, Trump advirtió horas después que Cuba, México y Colombia podrían convertirse en “próximos objetivos” de Washington.

El mensaje de Delcy Rodríguez no es sólo retórico: es una declaración de supervivencia política en medio de un reordenamiento forzado del poder regional. Venezuela entra en una fase donde la fe, la soberanía y la geopolítica chocan sin anestesia. Y cuando una presidenta encargada dice que solo Dios decide su destino, no está hablando de religión: está hablando de guerra política.

-Luis Rodriguez Salcedo para TeclaLibre-

rodriguezsluism9@gmail.com     https://teclalibremultimedios.com/category/portada

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