El Miércoles Negro del Metro: Una Crónica de Rieles Detenidos y Paciencia Agotada
La mañana del miércoles en Santo Domingo se tiñó de caos. Para los miles de usuarios que confían su jornada al Metro, este no fue un día de rutina, sino una doble dosis de frustración. El sistema, pilar de la movilidad capitalina, volvió a fallar, y esta vez, la interrupción fue tan frecuente como el golpe de martillo sobre la paciencia ciudadana.
Todo comenzó temprano en la Línea 2, donde la estación María Montez, en la autopista Duarte, dio el primer aviso de problemas. Un inconveniente en los rieles generó un cuello de botella, obligando a los trenes a moverse con una lentitud exasperante. Era el preludio de lo que vendría.
Horas más tarde, el corazón de la Línea 1 se detuvo. El tramo entre Máximo Gómez y Mamá Tingó colapsó. La noticia, aún sin versión oficial, se regaba de boca en boca: «Un vagón quedó quedado en medio de los rieles», susurraban los afectados, atrapados en la impotencia.
El efecto dominó fue inmediato y dramático. Los trenes que viajaban desde el Centro de Los Héroes hacia Villa Mella se vieron forzados a una maniobra inédita: llegaban a Los Taínos, cambiaban de carril, y desde la Máximo Gómez, se daban la vuelta. Esto no era un servicio; era una operación de rescate sobre la marcha, dejando a miles de usuarios varados y repletos de incertidumbre.
La consecuencia fue una imagen de caos en la superficie. El puente Presidente Francisco Jacinto Bienvenido Peynado se transformó en una pasarela humana. Cientos de transeúntes, hartos de esperar o sin alternativas, se lanzaron a caminar, sumando una capa de congestionamiento y urgencia al tráfico ya pesado.
Unidades del Cuerpo de Bomberos se desplegaron en la zona, ofreciendo una imagen de emergencia que contrastaba con el silencio oficial sobre la causa exacta de la avería.
Pero más allá de la falla puntual, lo que realmente resonó fue la frecuencia. Las fallas de este miércoles no son incidentes aislados; son episodios que se suman a una lista creciente de averías, choques y suspensiones en los últimos meses. Para el usuario, cada retraso es un recordatorio de que la promesa de un transporte eficiente se está disolviendo.
El Metro, que debería ser sinónimo de rapidez y puntualidad, se ha convertido en una fuente constante de estrés. La ciudadanía demanda no solo una solución inmediata, sino transparencia y un mantenimiento real que devuelva la confianza en un sistema que es esencial para la vida económica y social de Santo Domingo. La paciencia se agota en las plataformas repletas; y el clamor por un servicio digno es hoy tan fuerte como el estruendo de los rieles detenidos.
La OPRET confirmó que el retraso matutino en la estación María Montez fue causado por una situación en el sistema de cambia-vía. El problema fue atribuido a los «procesos constructivos» que se están realizando en la zona como parte de la ampliación de la Línea 2C hacia Los Alcarrizos. Específicamente, algunos reportes indican que se debió a las vibraciones de las obras cercanas.
El incidente limitó temporalmente la llegada y salida de trenes en esa terminal. La OPRET informó que se restableció el servicio en la estación a las 9:37 a.m. Mientras duró la interrupción, la entidad habilitó un servicio alternativo de autobuses (OMSA) entre María Montez y Pedro Francisco Bonó para asistir a los usuarios.
La segunda falla, ocurrida en la tarde, obligó a suspender el servicio en parte de la Línea 1.
La OPRET informó que una avería (algunos reportes indican que fue una falla eléctrica que afectó el suministro de energía en la sección) obligó a la suspensión temporal del servicio en el tramo entre las estaciones Mamá Tingó y Hermanas Mirabal.
Esto provocó la aglomeración y los retrasos reportados, dejando a cientos de usuarios varados y obligados a caminar. La institución anunció que el servicio en el tramo afectado de la Línea 1 fue restablecido y regulado a las 7:20 de la noche.
La entidad aseguró que, durante esta segunda incidencia, las estaciones de la Línea 2 se mantuvieron operando con normalidad. La OPRET agradeció la comprensión de los usuarios y reiteró que la situación «no representó peligro para los pasajeros».
En resumen, la OPRET vinculó la falla de la Línea 2 a las obras de construcción de la Línea 2C, y la de la Línea 1 a una avería técnica que afectó el suministro en esa sección.
-Luis Rodriguez Salcedo para TeclaLibre-
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