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MISIÓN KENIANA SE DESPIDE DE HAITI

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Haití: Ruto sacude el tablero y Abinader se alista para la ONU con un ojo en Trump

La cosa está que arde en Haití! El presidente de Kenia, William Ruto, soltó la bomba: la Misión Multinacional de Apoyo a la Seguridad (MSS), esa que lidera su país con el respaldo de los dólares yanquis, se despide en octubre. Sí, señores, el mandato se acaba y Ruto, con cara de «yo solo sigo órdenes», le pasó la papa caliente al Consejo de Seguridad de la ONU para que decida cómo apagar el incendio haitiano sin que todo explote. ¿Transición responsable? Suena bonito, pero en el terreno, donde las bandas armadas mandan en el 90 % de Puerto Príncipe, eso parece más un sueño que un plan.

La MSS, que arrancó en 2024 con bombos y platillos para respaldar a la Policía Nacional de Haití, tiene unos 1.000 efectivos, casi todos kenianos, tratando de poner orden en un caos que no para de crecer. Según la ONU, los asesinatos en Haití subieron un 24 % en los primeros seis meses del año, con 4.026 cuerpos contados. ¡Como para pensárselo dos veces antes de salir a la calle! Y no hablemos de los 1,3 millones de desplazados, huyendo de una violencia que no da tregua.

Mientras tanto, en la vecina República Dominicana, el presidente Luis Abinader afila las uñas para su viaje a la Asamblea General de la ONU, donde se sentará con el mismísimo Marco Rubio, el secretario de Estado de Trump. ¿El tema? La «nueva visión» del Tío Sam para lidiar con el desastre haitiano. Abinader, con su olfato político, sabe que este encuentro no es cualquier cosa. «Vamos a hablar de cómo enfrentar el desorden en Haití», dijo en su clásica charla de los lunes en el Palacio Nacional, con un tono que parecía decir: «Aquí nadie nos va a tomar el pelo».

Y no es para menos. Para los dominicanos, Haití no es solo un vecino en problemas; es una prioridad que quita el sueño. Con una frontera de casi 400 kilómetros, donde ya se levanta una verja y miles de soldados patrullan para mantener a raya a las bandas, el tráfico de drogas y la trata de personas, Abinader no quiere que el caos cruce la línea. «No podemos estar ausentes en Nueva York», aseguró, como quien dice: «Si no estamos en la mesa, nos comen en el plato».

Por su parte, Rubio ya había tirado una indirecta en mayo: quiere que la OEA meta mano en Haití, pero no sin antes convencer a los vecinos, que también están con el agua al cuello por la crisis. «Estados Unidos está listo para liderar», dijo el senador, pero con ese guiño de «necesitamos que todos pongan de su parte». ¿Traducción? Nadie quiere cargar solo con el muerto.

Así que, mientras Ruto pide una salida ordenada y Abinader se prepara para negociar en la ONU, Haití sigue siendo un polvorín. Las bandas no ceden, los números de la violencia asustan y la pregunta queda en el aire: ¿quién le pone el cascabel al gato? Porque, como dicen por ahí, en este juego de poder, el que parpadea primero, pierde.

-Luis Rodriguez Salcedo, para TeclaLibre-

rodriguezsluism9@gmail.com              https://teclalibremultimedios.com/category/portada/

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