InicioESTADOS UNIDOSMUSK Vs. SHEINBAUM: SOBERANÍA DIGITAL, INSULTOS Y PODER SIN FRONTERAS

MUSK Vs. SHEINBAUM: SOBERANÍA DIGITAL, INSULTOS Y PODER SIN FRONTERAS

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-El magnate de X vuelve a cargar contra el progresismo latinoamericano. Esta vez apunta a México y reabre el debate sobre quién manda realmente en la plaza pública digital.-

El empresario Elon Musk, dueño de X (antes Twitter), volvió a encender la pradera política latinoamericana al lanzar comentarios despectivos contra la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum, insinuando que su postura frente al narcotráfico responde a intereses oscuros.

No es la primera vez que el magnate arremete contra líderes progresistas de la región. Su historial reciente incluye choques con autoridades en Brasil por la regulación de contenidos y tensiones abiertas con gobiernos que han intentado imponer reglas más estrictas a las plataformas digitales.

Lo ocurrido no puede leerse como una simple provocación de redes sociales. El episodio encaja en una narrativa mayor: la disputa entre el poder corporativo tecnológico —sin fronteras, con influencia global y capacidad de moldear opinión pública— y los estados nacionales que buscan regularlo.

En América Latina, varios gobiernos han planteado la necesidad de fortalecer la soberanía digital: regular algoritmos, exigir cumplimiento de leyes locales y limitar la desinformación. Musk, por el contrario, se presenta como abanderado de una “libertad de expresión” sin demasiadas ataduras regulatorias.

El choque, por tanto, es ideológico y estructural.

El fondo del conflicto es claro: ¿puede un gobierno electo imponer reglas en su territorio digital cuando la plaza pública pertenece a una empresa privada extranjera?

La soberanía digital no es solo un concepto técnico. Es una cuestión de poder. Quien controla la plataforma, controla el flujo de información, la amplificación de discursos y, en buena medida, la conversación política.

En este contexto, el comentario de Musk trasciende la anécdota: pone sobre la mesa la fragilidad de los estados frente a corporaciones tecnológicas con más presupuesto que muchos países.

El episodio revela tres realidades incómodas:

  1. Las plataformas ya no son neutrales; son actores políticos con impacto directo en procesos democráticos.

  2. América Latina se ha convertido en escenario frecuente de estas disputas entre regulación estatal y libertarismo tecnológico.

  3. El progresismo regional es blanco recurrente de la narrativa confrontacional de Musk.

No se trata de defender o atacar a una figura política específica. Se trata de entender que el poder en el siglo XXI se disputa también en servidores, algoritmos y redes sociales.

Cuando un multimillonario tecnológico puede insultar a una jefa de Estado y convertir el debate en tendencia global en cuestión de minutos, el problema no es solo el tono.

El problema es quién tiene el megáfono más grande.

La soberanía ya no se mide solo en territorio y fronteras físicas. Hoy también se mide en datos, plataformas y capacidad de imponer narrativa. Y esa batalla, nos guste o no, apenas comienza.

–Luis Rodriguez Salcedo para TeclaLibre-

rodriguezsluism9@gmail.com     https://teclalibremultimedios.com/category/portada

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