La postura de EE. UU. — amenazas, cierres del espacio aéreo y acción militar
El presidente de EE. UU., Donald J. Trump, declaró recientemente que el espacio aéreo sobre y alrededor de Venezuela debe considerarse “cerrado en su totalidad”, afirmación que alimenta especulaciones de que Washington podría estar preparando alguna forma de acción militar o presión directa sobre el gobierno venezolano.
En paralelo, la administración estadounidense ha lanzado una campaña de bombardeos contra embarcaciones que acusa de narcotráfico — parte de lo que llama una lucha contra carteles de droga y “narcoterrorismo”.
El gobierno estadounidense identifica a ciertos grupos venezolanos como organizaciones criminales o “terroristas” — por ejemplo, el Tren de Aragua — y los responsabiliza de tráfico de drogas.
Debido al incremento de actividad militar cerca de Venezuela, la Federal Aviation Administration (FAA) emitió advertencias para pilotos, indicando riesgos de sobrevuelo sobre territorio venezolano. Como consecuencia, muchas aerolíneas optaron por evitar ese espacio aéreo, reduciendo considerablemente los vuelos sobre Venezuela.
Esta situación ha generado tensión diplomática: desde Caracas, se acusa a Washington de tratar de imponer una “no-fly zone” de facto sin consenso internacional.
Las operativos estadounidenses han sido cuestionados por su legalidad: algunas críticas señalan que los ataques, en ocasiones, podrían constituir ejecuciones extrajudiciales, ya que no hay procesos judiciales previos.
Analistas sugieren que, detrás del discurso anticrimen, hay una intención más amplia: presionar al gobierno de Nicolás Maduro, socavar su poder o forzar su salida.
Organismos de derechos humanos y expertos internacionales advierten que la estrategia de “golpes letales” en aguas internacionales podría debilitar las normas del derecho internacional y abrir un precedente peligroso.
Cuando Venezuela informa que su aviación interceptó una “aeronave hostil” sin identificación, tres cazas y aterrizaje forzoso — ese hecho ocurre en paralelo con la estrategia de EE. UU. de cerrar de facto rutas aéreas y marítimas, y de ejercer control militar sobre “amenazas al narcotráfico”.
Hasta ahora no hay una declaración pública conocida de alto nivel del gobierno de Estados Unidos que haga referencia directa a la interceptación de la aeronave declarada “hostil” por Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) en Apure. Aquí lo que sabemos — y lo que ronda en declaraciones oficiales recientes, que podrían relacionarse indirectamente con el hecho
Para Washington, acciones como esa podrían percibirse como parte del mismo conflicto — una pieza más del tablero de presión. Para Caracas — y muchos observadores — suena a medida defensiva en un contexto de amenaza exterior creciente: interrogantes sobre soberanía, normativas, e incluso si esos movimientos podrían preludiar una escalada mayor.
-Luis Rodriguez Salcedo para TeclaLibre-
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