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NETANYAHU PIDE CLEMENCIA POR «INTERÉS NACIONAL»

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-El Movimiento Desesperado de ‘Bibi’: Netanyahu Pide Clemencia por «Interés Nacional»-

El ajedrez político israelí ha presenciado un movimiento extraordinario, casi inédito: Benjamin Netanyahu, el primer ministro más longevo de la nación, ha solicitado formalmente al presidente Isaac Herzog que le conceda una orden de clemencia total, eximiéndole de cualquier responsabilidad en su juicio en curso por corrupción. No es un acto de contrición, sino de alta estrategia envuelta en la bandera del «interés público».

Netanyahu, imputado en tres causas por delitos graves como fraude, abuso de confianza y soborno, se defiende con un argumento tan grandilocuente como audaz: la continuación de su proceso judicial es un lastre que genera inestabilidad y división, y por lo tanto, la «sanación» de la nación y el manejo de los desafíos de seguridad (principalmente el conflicto en Gaza) dictan que debe ser absuelto por decreto.

La Jugada Maestra (o Desesperada). Este no es un simple pedido de indulto; es un ultimátum político disfrazado de súplica por la unidad nacional.

El primer ministro invierte la carga de la prueba y la responsabilidad. En lugar de centrarse en demostrar su inocencia —un proceso que, dice, desea «llevar a buen término»—, traslada el problema al ámbito nacional.

La cita clave: «A pesar de mi interés personal en demostrar mi inocencia hasta mi completa absolución, creo que el interés público dicta lo contrario.»

Netanyahu está argumentando que él es, de facto, demasiado importante para ser juzgado. El proceso no es sobre su conducta, sino sobre la inestabilidad que causa en el país en un momento de guerra. Esta narrativa busca deslegitimar al Poder Judicial, sugiriendo que el sistema legal está siendo irresponsable al priorizar la ley sobre la seguridad nacional.

Es crucial notar cómo el conflicto en Gaza se convierte en el argumento prioritario de la petición. Desde el estallido de la guerra, Netanyahu ha utilizado los desafíos de seguridad como razón para aplazar repetidamente sus comparecencias judiciales. Ahora, lo usa para pedir el borrón y cuenta nueva.

Esta táctica intenta generar una conexión emocional y patriótica: un líder en tiempos de guerra no debe ser distraído por «persecuciones políticas» (como él llama a su juicio), sino que debe tener las manos libres para enfrentar a los enemigos de Israel.

La Presidencia de Israel ha confirmado que la solicitud ha sido recibida y que será estudiada «con responsabilidad y seriedad» debido a su carácter extraordinario y sus «importantes implicaciones».

El presidente Herzog, cuyo rol es ceremonial pero que posee el poder constitucional de la clemencia, se encuentra en una encrucijada histórica:

Si concede el indulto, desencadenaría una crisis constitucional sin precedentes. Sería percibido por la mitad del país (la oposición y los defensores del Estado de Derecho) como un acto que subordina la Justicia a la política y concede impunidad al líder del Ejecutivo.

Si lo deniega, se arriesga a ser acusado por el establishment de Netanyahu de socavar la unidad nacional y poner en riesgo la seguridad del país, prolongando la «tensión» que el primer ministro desea eliminar.

La Oficina Presidencial está recabando opiniones, incluyendo la de la Asesoría Jurídica, antes de tomar una decisión que definirá el futuro de Netanyahu y posiblemente el equilibrio de poderes en Israel.

El Frente Político se Polariza La respuesta política ha sido predeciblemente volátil:

Socios de la coalición gobernante han cerrado filas, apoyando la decisión como un paso por el «bienestar nacional» y reiterando que el juicio es una «persecución corrupta».

Líderes de la oposición, como el ex primer ministro Yair Lapid, han instado a Herzog a negar la clemencia, argumentando que la solicitud de Netanyahu no muestra «ni arrepentimiento ni intención de abandonar la política». Otros la han calificado de un «escupitajo en la cara del pueblo israelí» que minaría la confianza en la Justicia.

Este movimiento subraya la profunda polarización que el juicio de Netanyahu ha impuesto en la sociedad israelí, y cómo el primer ministro está dispuesto a quemar todos los puentes institucionales en un intento desesperado por asegurar su supervivencia política. El destino de Bibi pende ahora de la pluma del presidente, en un acto que promete ser tan divisivo como el juicio que pretende anular.

El presidente Herzog se enfrenta a una decisión que puede marcar un precedente histórico. ¿Le gustaría que investigue las implicaciones legales y constitucionales exactas que tendría la concesión de clemencia en este punto del proceso judicial?

-Luis Rodriguez Salcedo para TeclaLibre- rodriguezsluism9@gmail.com     https://teclalibremultimedios.com/category/portada

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