-El Pulso Nuclear y Comercial entre Trump, China y Rusia-
La retórica y las acciones recientes de Estados Unidos bajo la administración Trump, especialmente en el ámbito nuclear y comercial, han escalado las tensiones con China y Rusia, avivando el debate sobre el inicio de una «Nueva Guerra Fría». Los acontecimientos de los últimos días y meses dibujan un panorama de escalada y desconfianza mutua entre las grandes potencias.
El presidente de EE. UU., Donald Trump, ordenó recientemente al Departamento de Guerra reanudar «inmediatamente» los ensayos con armas nucleares que estaban interrumpidos desde hace 33 años.
El mandatario justificó la decisión para mantener la ventaja nuclear respecto a Rusia y China, citando los programas de pruebas de otros países. Trump afirmó que EE. UU. posee más armas nucleares que cualquier otro país, seguido por Rusia y China en un «distante» tercer lugar.
La orden de Trump se produce poco después de que el presidente ruso, Vladímir Putin, dirigiera maniobras de las fuerzas nucleares rusas que incluyeron el lanzamiento de un misil balístico intercontinental y la confirmación de la prueba de un dron submarino con capacidad nuclear. Rusia ya había advertido que retomaría los ensayos si Estados Unidos lo hacía primero.
Pekín y Moscú han advertido que la reanudación de pruebas por parte de EE. UU. provocará más inestabilidad global. China, aunque no ha ratificado el Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares (CTBT), defiende el principio de la «no proliferación».
EE. UU., Rusia y China firmaron el Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares (CTBT) en 1996, pero ninguno de los tres lo ha ratificado, lo que significa que el acuerdo aún no ha entrado en vigor.
En paralelo a la tensión nuclear, la guerra comercial entre EE. UU. y China, uno de los ejes de la «Nueva Guerra Fría», ha tenido un respiro temporal tras la reunión entre Donald Trump y su homólogo chino, Xi Jinping, celebrada recientemente en Corea del Sur.
Acuerdos Alcanzados: Los líderes lograron acuerdos preliminares en temas sensibles: Trump anunció que rebajará un 10% los aranceles impuestos a China. Se acordó un pacto sobre el suministro de tierras raras, minerales estratégicos esenciales en la batalla por el liderazgo tecnológico. Xi Jinping se comprometió a reforzar los controles sobre los precursores químicos del Fentanilo, droga que EE. UU. atribuye a China.
Ambos líderes destacaron la necesidad de mantener el rumbo correcto en su relación, aunque reconocieron que es normal que las dos mayores economías del mundo tengan fricciones. La reunión marcó el primer encuentro cara a cara en seis años y buscaba evitar una escalada total en la guerra comercial.
Los analistas han utilizado el término «Nueva Guerra Fría» para describir el estado actual de las relaciones entre EE. UU., China y Rusia. Esta nueva dinámica, aunque no replica exactamente el conflicto bipolar de antaño, se caracteriza por:
Incluye la competencia geopolítica, militar (carrera nuclear, despliegue de armamento) y tecnológica (carrera por el 5G, tierras raras, inteligencia artificial).
A diferencia de la Guerra Fría original (Capitalismo vs. Comunismo), las potencias actúan dentro de un mismo sistema económico global, con políticas más pragmáticas que ideológicas.
La rivalidad busca contener al adversario sin llegar a la confrontación armada directa, pero el equilibrio de poder en transición y los gestos militares arriesgados generan mucha inestabilidad e incertidumbre global.
La decisión de Trump de reanudar las pruebas nucleares, sumada a las pruebas rusas y las complejas negociaciones comerciales con China, intensifican la percepción de un mundo dividido en bloques y con riesgos de escalada militar, poniendo a prueba los límites de la estabilidad internacional.
-Luis Rodriguez Salcedo para TeclaLibre-
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