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POLICIA LANZA GAS PIMIENTA CONTRA PERIODISTAS

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-Policía lanza gas pimienta contra periodistas en caso de maestra acusada de maltrato infantil en SDE-

La agresión quedó grabada en video y desata críticas sobre abuso de autoridad y libertad de prensa

Santo Domingo Este.– Un incidente protagonizado por un agente de la Policía Nacional contra periodistas que cubrían la detención de una maestra acusada de maltratar a una niña de apenas dos años ha desatado indignación en el gremio periodístico y reabre el debate sobre el uso de la fuerza y la relación entre las autoridades y la prensa en la República Dominicana.

El hecho ocurrió la mañana de este viernes frente al centro educativo “Mi Segundo Hogar”, también identificado como Little Steps, en Santo Domingo Este, donde fue arrestada una empleada del preescolar señalada en un video difundido en redes sociales que muestra presunto maltrato contra la menor.

Sin embargo, lo que comenzó como la cobertura de un caso de abuso infantil terminó derivando en otro episodio polémico: un agente policial lanzó gas pimienta contra periodistas y posteriormente fue captado manipulando su arma de reglamento en lo que fue interpretado como un gesto intimidatorio.

De acuerdo con testigos y reporteros presentes en el lugar, los comunicadores se acercaron al vehículo policial para intentar obtener declaraciones de la maestra acusada.

Fue entonces cuando el agente reaccionó de forma abrupta: Roció gas pimienta contra varios periodistas. Intentó dispersarlos mientras realizaban preguntas. Minutos después, se desmontó de la guagua policial. Y fue captado en video sobando su arma de reglamento, gesto que generó alarma entre los presentes.

Las imágenes circularon rápidamente en redes sociales y grupos de periodistas, provocando críticas inmediatas.

La detención de la maestra se produjo tras viralizarse un video en el que supuestamente se observa a la empleada del centro educativo agrediendo a una niña mientras la obligaba a ingerir alimentos, lo que generó indignación pública.

Tras la difusión del material la Policía procedió a arrestar a la mujer. El caso fue remitido a la Inspectoría General de la Policía, que  de inmediato abrió una investigación para determinar responsabilidades.

La directora del centro educativo pidió disculpas públicas por lo ocurrido y lamentó que la imagen de la menor haya sido difundida en redes sociales.

La reacción entre periodistas y comunicadores fue inmediata. En redes sociales y programas de radio se escucharon denuncias como:

“La prensa no puede ser tratada como delincuente”.

“Usar gas pimienta contra periodistas es un abuso”.

“El policía intentó intimidar con su arma”.

Varios reporteros presentes denunciaron que el agente actuó con violencia injustificada, pese a que los periodistas estaban realizando su labor informativa.

El director regional de la Policía en Santo Domingo Este informó que el caso fue remitido a la Inspectoría General para su investigación. Esto significa que el agente involucrado podría enfrentar una investigación disciplinaria, posible suspensión, o sanciones administrativas si se comprueba abuso de autoridad.

Hasta el momento no se ha informado públicamente la identidad del agente.

Este episodio vuelve a poner sobre la mesa un problema recurrente en República Dominicana: la tensión entre las fuerzas del orden y los periodistas en coberturas de sucesos.

Organizaciones periodísticas han denunciado en el pasado: agresiones físicas, confiscación de equipos, intimidación con armas, y detenciones arbitrarias.

La Federación Internacional de Periodistas ha advertido que este tipo de incidentes representa una amenaza directa a la libertad de prensa.

Este episodio tiene dos historias simultáneas. Primero, el caso grave de maltrato infantil que provocó indignación nacional. Pero inmediatamente apareció otra escena: un policía enfrentando periodistas como si fueran una turba peligrosa.

Ahí está el problema. Porque la prensa no estaba obstaculizando un arresto, atacando a los agentes, ni provocando disturbios.

Estaba haciendo lo que siempre ha hecho: preguntar.

Cuando un agente responde con gas pimienta y luego acaricia su arma frente a cámaras, el mensaje que envía no es de autoridad… sino de intimidación.

Y en democracia hay una línea muy clara: la policía puede controlar multitudes, pero no puede silenciar periodistas.

Si esto ocurre frente a cámaras y con periodistas presentes, surge una pregunta inevitable:

¿qué pasa cuando no hay cámaras?

-Luis Rodriguez Salcedo para TeclaLibre-

rodriguezsluism9@gmail.com     https://teclalibremultimedios.com/category/portada

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