InicioECONOMIA¿POR QUÉ TRUMP MIRA A DELCY Y "CONGELA" A MARIA CORINA?

¿POR QUÉ TRUMP MIRA A DELCY Y «CONGELA» A MARIA CORINA?

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-Crónica de una Transición de Hierro: ¿Por qué Trump mira a Delcy y «congela» a María Corina?-

Por la Redacción de Teclalibre

El tablero venezolano acaba de saltar por los aires y, tras el humo de las explosiones mediáticas, lo que queda es el pragmatismo más crudo. Donald Trump, desde la comodidad de Mar-a-Lago, ha soltado una bomba retórica que muchos no vieron venir: el descarte momentáneo de la oposición civil y el extraño «tándem» operativo con figuras del chavismo residual, específicamente Delcy Rodríguez.

Aquí te explicamos, sin anestesia ni romanticismo, qué está pasando realmente en los pasillos del poder.

  1. El factor Delcy: No es simpatía, es «llave de paso» ¿Por qué Washington, tras capturar a Maduro, levanta el teléfono para hablar con la vicepresidenta? La respuesta es logística, no ideológica.

Delcy Rodríguez representa la continuidad administrativa. En un país al borde del colapso total tras una intervención, alguien tiene que saber dónde están las llaves de PDVSA, cómo funcionan los puertos y quién firma los pagos de los ministerios. Sin ese «puente», el país se apaga en 48 horas. Además, ella es el canal directo con el poder duro (militares y colectivos). En la lógica de Trump, Delcy no es una aliada, es una operadora de contención.

  1. El «congelador» para María Corina: La legitimidad vs. el control Muchos se preguntan: ¿Por qué no ella? La razón es dolorosa pero matemática. En una fase de choque y control de daños, el poder se mide en armas y territorio, no en votos.

El problema de las armas: María Corina Machado tiene la razón moral y el apoyo popular, pero no controla batallones ni logística de seguridad inmediata.

La amenaza existencial: Para el chavismo que aún sostiene fusiles, ella representa el fin absoluto. Meterla en la ecuación hoy mismo cerraría cualquier posibilidad de desmovilización pacífica del «poder duro».

Trump parece entender que poner a María Corina a gobernar hoy sería como intentar organizar elecciones en medio de un incendio forestal.

  1. Las tres fases de la «Paz Trumpiana» La estrategia que se asoma desde Florida sigue un guion de manual de intervención:

Fase 1 (Control del Caos): Se negocia con los que tienen capacidad de daño. Aquí entra la gente que «sabe dónde están las minas». Por eso el contacto con Rodríguez.

Fase 2 (Reacomodo): Entran los técnicos, los civiles aceptables y figuras de consenso como Edmundo González, que sirven para pacificar los ánimos.

Fase 3 (Legitimación): Solo al final llega la narrativa democrática, las urnas y el protagonismo de figuras como Machado.

  1. El error del entusiasmo El análisis para el lector de Teclalibre es claro: no hay que confundir la caída de un líder con el traspaso automático del mando a «los buenos». En las transiciones de fuerza, primero mandan los que evitan que el país se queme, después los que pueden administrar la ruina y, finalmente, los que el pueblo eligió.

Conclusión: Trump no ha «abandonado» a la oposición, simplemente ha cambiado de herramienta. Hoy usa un martillo (fuerza y negociación con el enemigo) porque la situación no permite aún usar el bisturí (diplomacia y democracia). La historia rara vez empieza donde uno quiere; suele empezar donde el caos lo permite.

¿Es una traición o una jugada maestra de Realpolitik? El tiempo en Miraflores corre a una velocidad distinta al de Mar-a-Lago.

-Luis Rodriguez Salcedo para TeclaLibre-

rodriguezsluism9@gmail.com     https://teclalibremultimedios.com/category/portada

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