La vida concede múltiples alegrías y satisfacciones; una de ellas ha sido conocer a Rhina P. Espaillat a través de la Tertulia Cultural Miercoletras. Aunque no me fue posible asistir a alguna de sus charlas o conferencias durante sus visitas a la República Dominicana, este encuentro semanal, propiciado por ella y un grupo de amigos poetas, constituye un verdadero lujo. Compartir con una persona tan virtuosa, que irradia amistad, amor, paz, bondad y magnanimidad, resulta profundamente enriquecedor. Sus amigos más cercanos la llaman cariñosamente Rhinamai, al verla como una madre y consejera.
Rhina P. Espaillat es poeta, narradora, ensayista y traductora dominico-americana. Nació en Santo Domingo, República Dominicana, y reside en Estados Unidos desde 1939. Educadora retirada, dedicó décadas a la enseñanza de las artes del lenguaje y la literatura en las escuelas públicas de la ciudad de Nueva York. Su obra ha sido ampliamente reconocida con numerosos premios literarios, entre ellos el T. S. Eliot Prize in Poetry, el Howard Nemerov Sonnet Award, el Richard Wilbur Award y el Robert Frost Foundation Prize for Translation, además de distinciones del New England Poetry Club y la Poetry Society of America. Sus textos han sido publicados en cientos de revistas y decenas de antologías, y mantiene una constante actividad literaria, incluida su participación en la Tertulia Miercoletras.
La formación lingüística de Rhina estuvo marcada por la firmeza de su padre, don Homero Espaillat Brache, quien le exigía hablar español correctamente dentro del hogar y reservar el inglés para la escuela y el exterior. Le prohibía mezclar ambos idiomas, convencido de que cada lengua debía cuidarse y respetarse. Aquella disciplina, incomprendida en la infancia, se transformó con los años en gratitud: gracias a ella, Rhina se convirtió en una escritora plenamente bilingüe. Este conflicto y su resolución aparecen magistralmente plasmados en su poema “Bilingual/Bilingüe”, donde la autora da testimonio de una identidad lingüística dividida, pero finalmente reconciliada en el corazón.
My father liked them separate, one there,
one here (allá y aquí), as if aware
that words might cut in two his daughter’s heart
(el corazón) and lock the alien part
to what he was—his memory, his name
(su nombre)—with a key he could not claim.
“English outside this door, Spanish inside,”
he said, “y basta.” But who can divide
the world, the word (mundo y palabra) from
any child? I knew how to be dumb
and stubborn (testaruda); late, in bed,
I hoarded secret syllables I read
until my tongue (mi lengua) learned to run
where his stumbled. And still the heart was one.
I like to think he knew that, even when,
proud (orgulloso) of his daughter’s pen,
he stood outside mis versos, half in fear
of words he loved but wanted not to hear.
Lectora asidua desde temprana edad, aprovechaba la hora del almuerzo para refugiarse en la biblioteca. Allí descubrió la antología «A Treasury of Great Poems English and American», compilada por Louis Untermeyer, un libro que marcó su vocación poética. Ante la imposibilidad de adquirirlo, su padre recurrió a su padrino, don Rafael Brache, quien se lo obsequió en la Navidad de 1943. A pesar del paso del tiempo, Rhina conserva este volumen, “vendado con cinta, pero milagrosamente todavía en una sola pieza”, y lo considera un punto de inflexión en su vida, su ‘Biblia poética’.
Uno de los aspectos más admirables de Rhina P. Espaillat es su firme defensa de la educación pública gratuita y de calidad. Formada en estas instituciones, clama porque en la República Dominicana las escuelas públicas ocupen un lugar de preeminencia y orgullo nacional, pues garantizan la cultura, el desarrollo social y la identidad de un país.
Aunque comenzó a escribir poesía en inglés a los ocho años, su primer poema conservado, “The First Snowfall”, fue escrito a los doce. En él evoca la primera nevada que presenció en Nueva York, una experiencia tan bella como triste, marcada por la nostalgia de su tierra natal y su eterno calor. Desde entonces, su obra ha sido un puente entre lenguas, territorios y memorias, confirmando que la palabra, cuando nace de la identidad y la educación, es también una forma de hogar.
Fell on the first snowfall
Flowers from the skies,
Burying under heaps of snow
The place where summer lies.
And in that same tomb lies my heart,
Dead with summer’s gladness,
Harried by the autumn winds,
Prey to winter’s sadness.
El primer poema que escuché de Rhina Espaillat se llama «Coplas» donde muestra el orgullo de ser dominicana.
Nací en la Ciudad Primada
donde nació el Continente
de todos los ríos del mundo
fluye el agua de mi fuente.
Crecí en Quisqueya la suave,
en el valle del Cibao
en la sombra del caimito,
la lechosa y el cacao.
En el patio de mi casa
en el amor de mis viejos
aprendí canto y costumbres
cuentos y cultos añejos,
La marchanta y su batea,
el dulcero y su pregón,
el cafecito en la tarde,
La virgen y la oración.
En mi sangre corre España,
la costa de Oro y Haití.
Taino, negro y negrero
los tres se juntan en mi,
Con el mas recién llegado,
árabe, chino, judío,
porque el que pisa mi tierra
se vuelve un hermano mío.
Aprendí luego el exilio
que impone la tiranía;
por eso vivo tan lejos
de la tierra que fue mía.
Sé lo que dictan los años,
lo que enseñan las distancias;
no deja de ser humano
quien cambia de circunstancia.
y aunque lo niegue quien quiera
somos hermanos de cuna
nos parió la misma tierra
y toda la tierra es una.
Le dedica un poema a su tataranieto, quien aun no existe, es todo un canto lleno de ternura y sabiduría dirigido a las generaciones futuras, que invita a conservar los tesoros que la naturaleza y la vida le ofrecen: los sabores del viento, la voz del río, las lenguas de musgo y helecho, y la lluvia.
Tiene por titulo: Para mi tataranieto, el astropionero:
«Tú, fulanito, que por los caminos de mi sangre
te lanzas al futuro, dime si te llevas
los mil sabores del viento, la voz del rio,
las lenguas de musgo y helecho que cantan la tierra.
Y dónde dejaste la lluvia? que no se te pierda,
ni el gemir de la gaviota en su desierto azul,
ni esas estrellas tibias como caricias
que no encontrarás en tus noches de acero.
Fíjate que no te falten mariposas;
aprendete el color de las horas;
y toma, que en esta cajita de huesos
te dejo el perfume de los mares.»
La «cajita de huesos», es un símbolo de la herencia y la continuidad de la vida. La exhortación a aprender el color de las horas y no perderse en la noche de acero sugiere la necesidad de mantener la sensibilidad y la memoria viva en un mundo cada vez más mecanizado y frío.
NO LE ENTRISTECE AL RUISEÑOR SU SUERTE es un soneto que expresa que la belleza, ya sea en la naturaleza, en la música o en los libros, cumple su propósito sin necesidad de reconocimiento o agradecimiento. La indiferencia del hombre no debe entristecer a estas manifestaciones de belleza, ya que su valor no depende de la aprobación externa. La fuente, el ruiseñor, el arroyo y el libro representan esta idea de servicio silencioso y desinteresado.
No le entristece al ruiseñor su suerte
De brindar música al hosco caminante;
Ni al agua del arroyo refrescante
Que el viajero, sediento hasta la muerte,
Se mire en sus cristales sano y fuerte
y sin mirarle más, siga adelante;
ni a ti, libro sencillo y elegante,
que no te de las gracias al leerte.
“Cuándo ha sabido,” dile así a tu autor–
“el hombre, afanoso e impaciente,
detenerse a aplaudir al ruiseñor,
o al agua pura? Poeta, es evidente
que al ingrato que deleita de cantor
lo habrás de perdonar como la fuente.”
Rhina Espaillat, además de ser una destacada escritora y poeta, ha realizado importantes reflexiones sobre la voz de la mujer y su papel en la cultura y la historia. En su presentación para un programa del Día Internacional de la Mujer titulado “Observaciones sobre la voz de la mujer”, destaca la antigüedad y la riqueza de las jarchas, poemas breves escritos por mujeres en la España andalusí, que reflejan su vida cotidiana, amores, penas y esperanza, con una sencillez y vulnerabilidad que las hacen universales.
Ella comparte ejemplos de estas jarchas, como una canción sefardí en ladino y una queja amorosa árabe, y subraya cómo la percepción y expresión del mundo desde la voz femenina aportan una dimensión más física y emocional, conectada con el cuerpo y los sentimientos.
Duerme duerme mi angelito
Duerme, duerme mi angelito
Hijito chico de tu nación
Criatura de Sion
No conoces el dolor.
¿Por qué preguntas por mi nombre?
¿Por qué no canto yo?
Ah, cortaron mis alas,
Y mi voz apagaron
Ah, el mundo de dolor.
Duerme, duerme mi angelito
Hijito chico de tu nación
Criatura de Sion,
No conoces el dolor.
¿Por qué preguntas por mi nombre?
¿Por qué no canto yo?
Ah, cortaron mis alas,
Y mi voz apagaron
Ah, el mundo de dolor.
Duerme, duerme…
***
Espaillat propone que el «Padre Nuestro» la plegaria más famosa del mundo:
“Madre nuestra que estás en el conuco,” o quizás “Madre Nuestra que estás en la cocina”, como seguiría ese texto después de tal comienzo, y que haría la voz de la mujer con esa frase? Nada normal cuando se vuelve…”hágase señora tu voluntad,” en un mundo en que la mujer con frecuencia hace todo, menos su voluntad.
Muchos textos históricos, como el Himno Nacional, podrían enriquecerse si se pensaran desde la perspectiva femenina, con una sensibilidad distinta que abarca la vida cotidiana y la maternidad.
Asimismo, reflexiona sobre la figura patriótica de Quisqueya en la historia dominicana, cuestionando la visión guerrera y heroica, y sugiriendo que la verdadera heroína también es la mujer que lucha en lo interno, en la protección de su familia y comunidad frente a las adversidades sociales, económicas y culturales.
Otro ejemplo con gran influencia en el mundo político es el brillante preámbulo de la Declaración de Independencia de los Estados Unidos, en el segundo párrafo donde dice:
‘Juzgamos que estas verdades … que los hombres son creados iguales; que son dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables; que entre éstos están la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad…’
Cómo se traduce a la voz de la mujer esa noble opinión filosófica o política? No se aplica en realidad…pero quizás, en la voz de la mujer, rezara así:
“Juzgamos que toda criatura humana debe valer lo mismo porque a todas las paren iguales, y nacen desnudas”.
Rhina Espaillat reflexiona sobre nuestro canto patriótico y nos pide Paciencia y Perdón porque va a cometer un delito verbal ya que los himnos nacionales son textos sagrados pero en el precioso himno dominicano, con la letra de Emilio Prud’Homme hay una estrofa que, a pesar de su belleza y fuerza emocional, la segunda estrofa la deja menos satisfecha, a pesar de estar muy bien dicho, pero no es así:
Ningún pueblo ser libre merece
Si es esclavo indolente y servil;
Si en su pecho la llama no crece
Que templó el heroísmo viril…
Hay que examinar minuciosamente el sentido de esas palabras; puede aceptarse como verdad que el esclavo tiene la culpa de su esclavitud, porque no sabe o no supo defenderse del esclavero, y no sabe o no puede quitarse el yugo impuesto por el dueño que lo compro?
Que la libertad no es un derecho, sino un premio que solo los fuertes, valientes y armados, logran merecer? En ese caso, los que esclavizan a los demás, están haciendo lo normal, porque pueden! Y los niños, los desvalidos, los débiles no deben ni soñar con la libertad, porque no la merecen!
Rhina Espaillat considera que: Esa estrofa lleva la marca de la voz más imponente de su época: la voz del hombre orgulloso de sus fuerzas y seguro de sus actos, el guerrero heroico del siglo XVIII –XIX, el que formó las naciones de las Américas a fuerza de sangre y sacrificio.
En los cuatro versos que termina la estrofa, aparece la figura de Quisqueya, la Patria, tradicionalmente una figura de mujer como todas las patrias, pero esta Quisqueya es la figura de Atenas, la diosa guerrera de la Grecia Antigua, brava, armada, totalmente sin aspecto femenino, una macha. Recuerden que la valiente Atenas no tuvo madre, nació prodigiosamente del cerebro de su padre Júpiter, el Dios Olímpico que la creó a su gusto y en su imagen.
Más Quisqueya la indómita y brava
Siempre altiva la frente alzará;
Que si fuere mil veces esclava
Otras tantas ser libre sabrá.
Esta es una Quisqueya que conoce el campo de batalla; es experta en el uso de las armas y sabe vencer al enemigo externo, pero probablemente nunca ha cocinado y servido las habichuelas y el arroz para sus hijos en su rancho cibaeño, nunca ha tenido que ponerle frente a esos enemigos internos, que conoce la típica madre de nuestra isla sufrida: la pobreza, la falta de oportunidad, la tendencia a criar el hijo fuerte, la hija bonita, y la necesidad de proteger la porción del hijo débil, el chiquito, la fea, la desvalida, el poco hábil, el extraño que no es familia pero llegó con hambre.
Los héroes militares, tradicionalmente hombres valientes, ante todo, son necesarios, y bien merecen elogio, pero hay otra clase de heroísmo que no es viril, que no tiene genero especifico, que es sencillamente humano, pero que se reconoce con gran claridad en la voz de la mujer. El que quiere gobernar el Estado, necesita demostrar ambos tipos de heroísmo, y sobre todo devoción hacia la familia, trátese de una docena o de varios millones, porque el Estado no es más que el ranchito cibaeño en grande.
Rhina nos presenta una versión distinta de esa segunda estrofa del Himno Nacional, una que representa no la voz del guerrero del siglo pasado, sino la voz de la mujer del siglo presente, nuestra voz, la voz que nos toca utilizar para hacer cambios necesarios en el Mundo que van a heredar nuestras hijas y nietas, nuestros hijos y nietos.
La versión de nuestra amada Rhina Espaillat reza así:
Todo pueblo ser libre merece
sin recurso al machete y fusil,
La conciencia del mundo establece
que ser libre es derecho civil.
Oh Quisqueya, si es justa y piadosa
la luz de la ley alzara!
Por el bien de su pueblo afanosa,
ser amparo de todos sabrá.
Rhina Espaillat es un ejemplo de fidelidad a sus raíces y por su contribución a la cultura, incluyendo su obra sobre Juan Pablo Duarte.
Postdata:Rhina P. Espaillat ha sido condecorada con la Orden del Mérito de Duarte, Sánchez y Mella otorgada por el Presidente Luis Abinader Corona, mediante el Decreto No. 642-24 leído por el Consultor Jurídico del Poder Ejecutivo, Dr. Antoliano Peralta.
La Feria Internacional del Libro de Santo Domingo en el año 2024 fue dedicada a Doña Rhina Espaillat.
https:// teclalibremultimedios.com/rhina-p-espaillat-es-condecorada-con-la-orden-del-merito-de-duarte-sanchez-y-mella/

Rosina Anglada
27 agosto 2021.