Autor: Carlos Márquez /
Después del contundente triunfo verificado durante los dos días del Primer Encuentro Internacional Cerepoético debemos seguir impulsando la agenda de la paz.
No podemos desviarnos, nuestro compromiso cerebrista nos alumbra en camino para levantar la agenda por la justicia que aborrece el genocidio, que descarta el irrespeto al cuidado de la naturaleza.
Luego de la triunfal conquista del manifiesto Cerepoetico está en vigencia la agenda por la equidad social, por la igualdad de oportunidades educativas, de salud y alimentación. Tras la histórica proclama cerrbrista todo conduce a la honestidad artística y literaria que es la mayor expresión del sentimiento humano.
No hay espacio para el descarril de nuestras grandes metas que son las metas que hoy anhelan nuestras patrias.
La sensibilidad cerepoetica eleva nuestra verdadera naturaleza como ser que ama al prójimo con los auténticos latidos de los corazones.
.
Nada nos puede, ni nos debe dividir.
El momentum, la actual coyuntura es crucial, de vida o muerte. Y la vida es la más preciosa y alta conquista de la existencia.
No dejemos que la sigan arrebatando desviandonos del sendero que iluminamos al proclamar el histórico manifiesto Cerepoetico.
El faro está encendido. El reto está muy claro.
Nuestra América asumió la vanguardia intelectual para sellar el abrazo fraterno y solidario de las patrias irrredentas y dignas de dicha y felicidad por siempre.
Que nadie nos confunda con bolas de humo. El reto está hechado y el porvenir es nuestro cobijados en el noble banderin de la paz mundial innegociable junto al cuidado de natura y la ética intelectual y craneal.
En lo adelante, si nos ladran, unidos, como se ayunta un hombre y una dulce mujer seguiremos andando, sumando identidades y militantes de las ideas del manifiesto. Es la única forma de hacer oír el sentir artistico del intelecto insustituible por la maldad que nos aflige.
No vacilemos para subir a las redes nuestras ideas redentoras. No vacilemos; la palabra y las metaforas son nuestros cañones frente a los.misiles nucleares y la indecencia indolente del holocausto que nos duele.

