-«Yo tengo la última palabra»: Trump toma las riendas de Venezuela con un triunvirato de «halcones»-
WASHINGTON D.C. – En una movida que sepulta cualquier rastro de autonomía en el proceso de transición venezolano, el presidente Donald Trump anunció que el destino del país sudamericano será gestionado directamente desde la Casa Blanca. Durante una entrevista con NBC News, el mandatario designó a un equipo de línea dura encabezado por Marco Rubio (Secretario de Estado), Pete Hegseth (Secretario de Guerra) y Stephen Miller (Asesor de Seguridad y Migración) para coordinar lo que Washington denomina la «recuperación» de la nación andina.
El anuncio llega apenas 48 horas después de la «Operación Lanza del Sur», el despliegue de fuerzas especiales que culminó con la captura de Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores en Caracas, quienes ya se encuentran en suelo estadounidense enfrentando cargos por narcoterrorismo.
¿Quién es quién? Marco Rubio: El arquitecto político. Su rol será alinear a la comunidad internacional y gestionar el reconocimiento de la nueva estructura de poder.
Pete Hegseth será el brazo ejecutor, encargado de mantener el orden sobre el terreno y coordinar con los remanentes de las fuerzas armadas venezolanas.
Stephen Miller será el estratega migratorio. Su inclusión sugiere que la prioridad de EE.UU. es el control fronterizo inmediato y la repatriación masiva.
JD Vance, el vicepresidente, aunque mencionado, mantiene un perfil bajo, actuando como enlace político interno en EE.UU.
La configuración de este equipo y las palabras de Trump («Yo tendré la última palabra») desvelan una realidad cruda: Venezuela ha pasado a ser, de facto, un protectorado estadounidense.
El factor Delcy: ¿Cooperación o supervivencia? Trump asegura que Delcy Rodríguez, ahora «presidenta encargada» reconocida por el poder militar local, está «cooperando». Esto confirma los rumores de negociaciones previas. Delcy ha pasado de ser la mano derecha de Maduro a ser la pieza necesaria para una transición controlada que evite un vacío de poder absoluto, pero su margen de maniobra es nulo; está bajo la sombra de un ultimátum de Washington.
Elecciones: El «remedio» que puede esperar A diferencia de 2019 con Juan Guaidó, el discurso de 2026 no es de «elecciones ya». Trump ha sido enfático: el país es un «desastre» y primero debe «recuperar su salud». Esto implica una administración prolongada por parte de EE.UU. que priorizará la reestructuración de la industria petrolera y la seguridad antes que las urnas.
La Doctrina Monroe en esteroides: La mención explícita a la Doctrina Monroe y la advertencia de que «pagarán un precio alto» quienes no colaboren, marca el regreso de una política exterior de intervención directa que no se veía en la región desde el siglo pasado. Trump no solo busca sacar a Maduro; busca extirpar la influencia de Rusia, China e Irán del hemisferio de un solo golpe.
El dato clave aquí es que mientras Maduro se declara «no culpable» ante un tribunal en Nueva York, en Caracas, el despliegue de la Fuerza Delta y la 160.º SOAR sigue patrullando puntos estratégicos, marcando una ocupación técnica bajo el pretexto de «asistencia humanitaria y seguridad».
¿Cómo va a reaccionar el bloque regional (Brasil, Colombia, México) ante esta intervención unilateral? ¿Será Delcy Rodríguez una figura de transición real o simplemente un nombre en un papel mientras Miller y Rubio firman los decretos desde Washington?
-Luis Rodriguez Salcedo para TeclaLibre-
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