Trump amenaza a España y desata reacción: «Matón imperial en la cumbre de La Haya»
Redaccion Teclalibre. Madrid / La Haya. La última perla de Donald Trump ha cruzado fronteras y provocado reacciones encendidas en España. Durante la cumbre de la OTAN celebrada en La Haya, el presidente de Estados Unidos advirtió, sin pestañear y con su ya acostumbrado tono de sheriff global, que “España pagará el doble” en futuras negociaciones comerciales si no sube su gasto militar hasta el 5% del PIB. La amenaza ha sido calificada por diversos sectores como un chantaje propio de un matón imperial que usa la OTAN como garrote y el comercio como mordaza.
Las declaraciones no solo ofenden la soberanía española, sino que, una vez más, dejan en evidencia la verdadera naturaleza de la Alianza Atlántica: un instrumento de sumisión al complejo militar-industrial estadounidense, donde los países miembros no son aliados, sino vasallos con tarifa obligatoria.
Pero si las palabras de Trump indignan, la actitud sumisa del Gobierno español ha causado igual o mayor rechazo. Pedro Sánchez anunció que elevará el gasto en Defensa al 2,1% del PIB, una cifra aún por debajo del caprichoso estándar norteamericano, pero muy por encima de lo que necesita el pueblo español en salud, educación y vivienda.
Desde diversos movimientos sociales y organizaciones pacifistas ha surgido una consigna clara y directa:
“OTAN NO, BASES FUERA”
España no necesita ejércitos al servicio de guerras ajenas ni bases extranjeras que operan fuera de control democrático. Lo que necesita es una política exterior propia, basada en la paz, la cooperación entre pueblos y el respeto al Derecho Internacional, no en amenazas desde Washington.
Frente a la escalada militarista y el chantaje económico, hacen un llamado urgente a la movilización social y política para frenar esta deriva bélica y recuperar la soberanía popular.
“No se trata de discutir un porcentaje de PIB, se trata de cambiar de rumbo antes de que el mundo entero sea pasto del próximo conflicto fabricado”, señalan los convocantes.
«La próxima batalla no será en los despachos de la OTAN, sino en las calles, en las plazas, en los espacios de conciencia. Y esta vez, sin pedir permiso a nadie», dicen.
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