-Trump desata el caos ártico por un berrinche de Nobel-
¡Agárrense, que el «Tío Donald» viene sin frenos y con el ego herido! Lo que muchos sospechaban ya es oficial: la obsesión de Donald Trump por adueñarse de Groenlandia no es solo un tema de «seguridad nacional» o recursos minerales… es una venganza personal con aroma a premio perdido.
Se filtró un mensaje de texto que Trump le mandó al primer ministro de Noruega, Jonas Gahr Støre, y la cosa está para alquilar balcón. En resumen, el rubio más polémico del mundo soltó la sopa: como no le dieron el Premio Nobel de la Paz el año pasado (a pesar de que él jura haber detenido «más de 8 guerras»), ahora ya no siente la «obligación de pensar solamente en la paz».
Traducción para mortales: «Si no me dan mi medallita, puedo ser el villano que quieran».
El mensaje cierra con una frase que parece sacada de una película de conquista mundial: “El mundo no está seguro a menos que tengamos completo y absoluto control de Groenlandia”. ¡Tiembla, Dinamarca!
Como los europeos se pusieron dignos y dijeron que Groenlandia no está en venta, Trump sacó el látigo financiero. A partir de febrero, le clavará un arancel del 10% a los productos de ocho países (incluyendo a la «culpable» Noruega).
¿La excusa oficial? Represalia porque Europa mandó tropas a la isla para «evaluar la seguridad».
¿La realidad sospechosa? Es un chantaje puro y duro para que Dinamarca suelte la joya del Ártico.
Aquí es donde el morbo llega a su punto máximo. El año pasado, el Nobel fue para la venezolana María Corina Machado. En un movimiento que dejó a todos con la boca abierta, Machado le «entregó» su medalla a Trump la semana pasada. Él dice que se la queda; el Comité Nobel dice que eso no vale nada y que el premio no es un tazo que se pueda intercambiar.
Mientras tanto, en la Casa Blanca, la subsecretaria de prensa Anna Kelly trata de maquillar el asunto diciendo que los groenlandeses estarían «mejor protegidos» bajo el ala de EE. UU. (Claro, porque a todos nos encanta que nos «protejan» a la fuerza).
La pregunta del millón: ¿Podría Trump invadir Groenlandia? El ministro de Exteriores danés, Lars Løkke Rasmussen, no se atrevió a decir que no. “No se puede descartar nada hasta que el presidente mismo decida descartar algo”, soltó con un tono de evidente nerviosismo.
¿Qué sigue en este culebrón ártico?
Protestas masivas: Miles de groenlandeses ya marcharon diciendo que no son propiedad de nadie.
Cumbre de emergencia: La Unión Europea se reúne este jueves para ver cómo se defienden de la «coacción» de su aliado más impredecible.
Dudas en el gabinete: Hasta el secretario del Tesoro de Trump, Scott Bessent, tartamudeó en Davos diciendo que es un «disparate» vincular Groenlandia con el Nobel… ¡justo después de admitir que no sabía nada de la carta!
La pregunta que queda en el aire: ¿Es este el inicio de una nueva era geopolítica o simplemente el berrinche más caro de la historia porque un comité noruego no quiso darle un diploma a Donald?
-Luis Rodríguez Salcedo para TeclaLibre-
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