InicioESTADOS UNIDOSTRUMP Y EL CASO ALEX PRETTI

TRUMP Y EL CASO ALEX PRETTI

-

-De la condolencia al sambenito: Trump y el caso Alex Pretti-

Primero fue una muerte “desafortunada”.
Luego, una vida “problemática”.
Al final, un “agitador”, quizá hasta un “insurrecto”.

Así, sin demasiadas escalas intermedias, fue mutando el discurso de Donald Trump sobre Alex Pretti, el enfermero abatido por agentes federales en Minneapolis. Un caso que, más que cerrarse con el paso de los días, parece abrir nuevas capas de relato… según convenga.

Al inicio, el tono fue casi humano. Trump lamentó la muerte, habló de tragedia, deslizó la idea de que nadie quería que esto ocurriera. El manual básico del daño controlado: condolencias primero, explicaciones después. Pero la piedad, en política, suele tener fecha de vencimiento.

Con los videos circulando, las protestas creciendo y el debate girando peligrosamente hacia el uso excesivo de la fuerza federal, el discurso cambió de carril. Ya no se hablaba tanto de una vida perdida, sino de una conducta previa. De un altercado días antes. De gritos, empujones, gestos fuera de control. El muerto empezó a ser descrito como problema.

Y ahí apareció la palabra clave: agitador.

No importa que el video del día fatal muestre a Pretti con un teléfono en la mano. No importa que no se haya probado que representara una amenaza letal inmediata. En la narrativa política, el pasado reciente puede reescribirse para explicar —o justificar— el presente. El énfasis se desplazó: menos foco en el disparo, más foco en la biografía editada del caído.

Trump no inventa esta técnica. La domina. Convertir a la víctima en personaje incómodo reduce la presión sobre el poder. Si el muerto “no era un santo”, entonces la bala pierde peso moral. Si el ciudadano es presentado como alborotador, el uniforme recupera autoridad.

El problema es que ese vaivén discursivo deja rastros. La contradicción entre la condolencia inicial y la descalificación posterior no pasa inadvertida. Se siente calculada. Reactiva. Como si el relato se ajustara en tiempo real a las encuestas, a las cámaras y al termómetro de la calle.

En el fondo, el caso Pretti deja menos certezas jurídicas que certezas políticas. Muestra cómo, en la era del video viral y la polarización permanente, la verdad no se busca: se administra. Y cómo una muerte puede pasar de tragedia a expediente narrativo, según la necesidad del día.

Trump ya pasó página. El país, no tanto. Porque cuando el poder oscila entre el lamento y el señalamiento, la pregunta que queda flotando no es quién era Alex Pretti, sino qué tan frágil se ha vuelto la frontera entre el orden y la excusa.

-Luis Rodriguez Salcedo para TeclaLibre-

rodriguezsluism9@gmail.com     https://teclalibremultimedios.com/category/portada

Related articles

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Stay Connected

0SeguidoresSeguir
3,912SeguidoresSeguir
22,800SuscriptoresSuscribirte

Latest posts