¿Soberanía a la Deriva?: La Alerta de Trump que Sacudió el Cielo Venezolano
El sábado amaneció con un mensaje en la red social Truth que, sin ser un noticia oficial, generó una turbulencia diplomática que puso a temblar la soberanía aérea de Venezuela y los itinerarios de medio continente. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advertía sin ambages a «todas las aerolíneas, pilotos, narcotraficantes y traficantes de personas» que el espacio aéreo sobre Venezuela y sus alrededores debía considerarse «cerrado en su totalidad». La mención a actividades ilícitas en el mismo aliento que a la aviación comercial subraya el contexto de la escalada: una presión creciente de Washington, que incluye un significativo despliegue militar en el Caribe, con la supuesta lucha contra el narcotráfico como telón de fondo.
La reacción del gobierno de Nicolás Maduro fue inmediata y vehemente. A través de un comunicado del canciller Yván Gil, Caracas repudió la «insólita» intentona de Trump de «dar órdenes y amenazar la soberanía» de la nación suramericana.
El ejecutivo venezolano calificó la declaración como un «acto hostil, unilateral y arbitrario» que vulnera los principios del Derecho Internacional, específicamente la Carta de las Naciones Unidas, al representar una «amenaza explícita de uso de fuerza». La tensión no se quedó solo en el terreno diplomático: como consecuencia directa de la advertencia de Trump y la incertidumbre generada, Venezuela anunció la suspensión de los vuelos de repatriación del «Plan Vuelta a la Patria» acordados con Washington, afectando a miles de ciudadanos varados y denunciando que Estados Unidos manipula el drama migratorio como «instrumento de chantaje político».
El gobierno bolivariano, mientras tanto, anunció un «plan especial» para garantizar el retorno de sus ciudadanos, buscando atajos multilaterales y denunciando que la medida complació una supuesta solicitud de la líder opositora María Corina Machado.
La advertencia de Trump resonó con especial fuerza en la región, y fue el presidente colombiano, Gustavo Petro, quien alzó la voz con un claro interrogante sobre la legalidad de la acción.
En su rol de mandatario de Colombia y presidente pro tempore de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), Petro inquirió públicamente a su homólogo estadounidense: «¿Bajo qué norma de derecho internacional un presidente de un país le puede cerrar el espacio aéreo a otra nación?».
El colombiano fue categórico, enfatizando que si un presidente extranjero pudiera cerrar un espacio aéreo nacional, «se acabó el concepto de soberanía nacional y el concepto de ‘derecho internacional'». Petro hizo un llamado a la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) para que defina los límites normativos, advirtiendo que su inacción sería un fracaso en su papel fundamental de garantizar la soberanía de los espacios aéreos.
Mientras la disputa se elevaba a las esferas del Derecho Internacional, en la práctica, las aerolíneas internacionales que operan en la región se vieron forzadas a tomar precauciones inmediatas. Al menos seis aerolíneas habrían suspendido sus operaciones en Venezuela y algunas, como la panameña Copa Airlines, mantuvieron sus vuelos «con altos niveles de alerta y precaución, solo en horarios diurnos,» a pesar de que el principal aeropuerto venezolano sigue operativo.
El mensaje de Trump, carente de detalles técnicos o de un sustento claro en la normativa aeronáutica internacional, opera como una poderosa recomendación de riesgo a la industria global. Aunque un presidente extranjero no tiene la potestad legal de cerrar el espacio aéreo de otra nación soberana —una atribución exclusiva de Venezuela en este caso—, la advertencia de Washington, en el contexto de un despliegue militar naval en el Caribe y el aumento de las tensiones bilaterales, basta para que las aerolíneas reevalúen la seguridad de sus rutas, priorizando la cautela operativa por encima de la política.
El episodio deja en evidencia el uso de la coerción económica y la guerra psicológica en la política exterior, donde una simple publicación en redes sociales se convierte en un instrumento de presión geopolítica con consecuencias muy reales para el tráfico aéreo, la migración y la estabilidad regional.
-Luis Rodriguez Salcedo para TeclaLibre- rodriguezsluism9@gmail.com https://teclalibremultimedios.com/category/portada

