Se cumple un año desde el anuncio de la imposición de aranceles por parte del presidente Donald Trump. Ante la desindustrialización de las últimas décadas y la deslocalización de fábricas y empresas a China y otros países, Trump aseguró en 2025 que el 2 de abril, el Día de la Liberación, sería recordado como “el día en que la industria estadounidense renacía” tras “décadas de saqueos”.
Trump quiso poner punto y final a décadas de políticas aperturistas y reducción de barreras comerciales. Pero en una economía interconectada, con procesos de producción diseminados por el mundo, ¿pueden los aranceles devolver al país a la época dorada de las manufacturas de la postguerra? ¿Cómo afectan las nuevas tasas a industrias grandes y pequeñas, que dependen de la importación de materias primas y otros materiales para desarrollar los productos y venderlos dentro de los Estados Unidos? EL PAÍS visita la industria manufacturera en Nueva York para hablar con uno de los sectores más afectados por las políticas arancelarias del republicano.

