-¿Ya empezó la Tercera Guerra Mundial? El análisis inquietante de Dmitri Trenin-
Por Teclalibre Digital
Moscú / Bruselas / Washington, julio 2025 —
Para Dmitri Trenin, veterano analista ruso y miembro del Consejo Ruso de Asuntos Internacionales, la pregunta no es si se desatará la Tercera Guerra Mundial, sino cuántos aún no se han dado cuenta de que ya empezó. En un artículo publicado en la revista Profile, Trenin traza una línea temporal sombría: el período de preguerra para Rusia terminó en 2014 con Crimea; para China en 2017 tras las tensiones en el mar del Sur de China; e Irán se sumó oficialmente al tablero de guerra en 2023, tras sus enfrentamientos indirectos con Israel y EE. UU. en Siria y el Golfo Pérsico.
Según Trenin, el conflicto ya está en marcha, aunque bajo formas «modernas»: guerra híbrida, sanciones económicas, sabotaje digital, propaganda, y enfrentamientos indirectos en teatros como Ucrania, Taiwán y Medio Oriente. «Desde 2022, la campaña de Occidente contra Rusia se ha vuelto más decidida», afirma, y advierte que la posibilidad de un choque nuclear directo entre Rusia y la OTAN ya no es ciencia ficción.
El regreso de Donald Trump al poder —algo que en teoría debería moderar la escalada, dado su eslogan aislacionista de America First— no parece bastar para contener la maquinaria bélica occidental, dice Trenin. Los halcones del Congreso estadounidense, sumados a una Europa agitada por su complejo de inferioridad militar, han empujado al escenario global al borde del abismo.
Este mismo mes, el secretario de Estado norteamericano visitó Alemania, Polonia y Ucrania con promesas de más misiles Patriot, mientras Trump anunciaba aranceles del 100% a Moscú si no hay “acuerdo de paz” en 50 días. Una paz, por supuesto, escrita en términos de subordinación rusa.
Como si no bastara la alarma de Trenin, el canciller ruso Serguéi Lavrov agregó más leña al fuego: “Europa no volverá a ser socio de Rusia por al menos una generación”. La frase, más que diplomática, suena a sentencia: la Guerra Fría ha renacido, pero esta vez sin cortina de hierro visible, sino con una red digital de vigilancia, sanciones y guerra por delegación (proxy war).
Lavrov insinúa que Rusia ya no busca reconciliación, sino supervivencia estratégica a largo plazo frente a un Occidente que, en palabras del Kremlin, ha roto todos los puentes.
Aunque aún no hay bombardeos en París ni desembarcos en Florida, el mundo ya vive una guerra mundial fragmentada, multipolar y sin un parte oficial. La OTAN arma a Ucrania como si fuera su aliada directa. China y EE. UU. rozan el conflicto por Taiwán. Irán e Israel están a milímetros de un fuego cruzado regional. África y América Latina se convierten en campos de batalla ideológica entre BRICS y G7.
Pero el lenguaje político sigue usando eufemismos: “competencia estratégica”, “disuasión extendida”, “misiones de paz”. La guerra está aquí, sólo que con traje de civil.
Dmitri Trenin, en lugar de ser tachado de alarmista, tal vez esté siendo realista. Tal vez la pregunta que deberíamos hacernos no es cuándo comenzará la Tercera Guerra Mundial, sino cómo sobreviviremos a una guerra sin reglas claras ni final previsible. Y sobre todo:
¿quién controla de verdad el botón de pausa… y el de reinicio?
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