Zelenski rumbo a Washington: ¿rescate diplomático o jaque mate de Trump?
El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, anunció que aceptó la invitación de Donald Trump para reunirse el lunes en Washington. La cita llega justo después de la cumbre de Alaska, ese encuentro que volvió a poner en el mapa al presidente ruso Vladímir Putin y que, para muchos, marca el inicio del deshielo del aislamiento diplomático del Kremlin.
Zelenski aterrizará en la Casa Blanca con un objetivo que se vende como “discutir todos los detalles del conflicto”, pero la realidad es que lo hará bajo la sombra incómoda de un Trump que, apenas horas antes, se mostró sonriente estrechando la mano de Putin en Anchorage.
Será la primera visita de Zelenski desde el accidentado episodio de febrero, cuando en pleno Despacho Oval chocó verbalmente con Trump, en una escena que parecía sacada de un reality político. Esta vez, el ucraniano llega con menos margen de maniobra: Washington ya no es un muro de contención automática contra Moscú, sino un tablero donde Trump juega a equilibrar fuerzas con la vista puesta en China.
Tras la reunión en Alaska, Trump habló de inmediato con Zelenski por teléfono. El ucraniano describió el contacto como una “larga y sustancial conversación” de una hora, primero privada y luego ampliada a líderes europeos.
En la madrugada del sábado, Trump repitió la jugada: reunió en una llamada a Zelenski, al Reino Unido, Francia, Alemania, Italia, Polonia y Finlandia, además del secretario general de la OTAN, Mark Rutte, y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen. Todos, atentos a las explicaciones del magnate-presidente sobre lo que realmente se conversó con Putin en Alaska.
Por parte estadounidense, la mesa chica incluyó al secretario de Estado Marco Rubio y al enviado especial Steve Witkoff, un personaje que ya había tenido su propio tête-à-tête con Putin antes de la cumbre.
Después de la llamada con Trump, los europeos hicieron otra, sin Washington. Allí se alinearon Macron, Merz, Starmer, Tusk y Stubb, junto a Rutte y António Costa en representación de la OTAN y la UE. Una segunda ronda que huele más a sesión de terapia grupal que a estrategia común: todos quieren saber si Trump va en serio con el “rompimiento de hielo” con Moscú, o si simplemente juega a la diplomacia como quien mueve fichas en un casino.
La lectura entre líneas
La foto es clara: Zelenski llega a Washington en un momento incómodo, con su principal aliado tanteando la posibilidad de tenderle la mano a Putin. El ucraniano necesita garantías, armas y dinero; Trump, en cambio, parece necesitar espectáculo, narrativa y un movimiento que le devuelva el protagonismo global.
El lunes en la Casa Blanca, más que una conversación, se pondrá a prueba quién tiene la capacidad de imponer relato: Zelenski, con la urgencia de la guerra, o Trump, con la teatralidad de un presidente que prefiere dictar los titulares antes que las estrategias.
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