El hallazgo de más de 150 millones de toneladas de material con tierras raras en Pedernales despierta el entusiasmo por un potencial de hasta US$45,000 millones; sin embargo, Deloitte advierte que el verdadero valor dependerá de la compleja viabilidad de su extracción, los altos costos de procesamiento y el crucial desafío de mitigar el impacto ambiental en una zona de alta sensibilidad ecológica.
-El equipo de redacción de TeclaLibre-
El Gobierno dominicano y un reciente informe de Deloitte (vía Econosignal) nos acaban de soltar una cifra que marea: el yacimiento de tierras raras descubierto en la Reserva Fiscal Minera Ávila, en Pedernales, podría valer hasta US$45,000 millones. Estamos hablando de más de 150 millones de toneladas de material mineralizado. Dependiendo de qué tan concentrado esté el mineral (entre 0.1% y 3%), el valor bruto a 30 años iría desde unos «modestos» US$1,500 millones en el peor de los casos, hasta los US$45,000 millones en el escenario soñado.
Desmenuzando el informe, aquí te explicamos qué significa esto realmente, sin anestesia y más allá de los titulares rimbombantes:
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1. Bajémonos de las nubes: Bruto no es Neto.
Antes de que empecemos a gastar a cuenta y a prometer metros y teleféricos con el dinero de Pedernales, hay que aclarar algo fundamental: esos US$45,000 millones son el valor bruto. Deloitte advierte que sacar esa tierra y refinarla se tragaría entre el 40% y el 70% de ese dinero. Y eso sin contar los impuestos, la infraestructura y el daño ambiental. En buen dominicano: no es dinero en mano para el Estado, es lo que vale el pastel antes de pagarle al panadero, al dueño del horno y comprar los ingredientes.
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2. El tablero geopolítico: Tío Sam vs. El Dragón Asiático.
Aquí está el verdadero meollo del asunto. China controla el 69% de la producción mundial de tierras raras y, ojo al dato, el 99% del procesamiento de las más pesadas. En un mundo que depende de estos minerales para fabricar desde celulares hasta misiles y carros eléctricos, Estados Unidos está desesperado por romper ese monopolio. Por eso no es casualidad que República Dominicana y EE. UU. acaben de firmar un marco de cooperación. El yacimiento de Pedernales nos acaba de poner en el centro del mapa geopolítico mundial. Somos, literalmente, una pieza estratégica.
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3. El elefante radiactivo en la habitación (El costo ecológico).
Todo suena muy lindo hasta que miramos el mapa. Estas zonas de interés geológico colindan con nuestras joyas de la corona ecológicas: los parques nacionales Sierra de Bahoruco y Jaragua. Además, el informe suelta una perla que no puede pasar desapercibida: sacar estas tierras raras podría generar residuos de torio y uranio (sí, material radiactivo). La pregunta del millón es: ¿tenemos la capacidad institucional y técnica para manejar esto sin provocar un desastre ecológico en el sur profundo?
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4. Freno a las emociones: El reloj marca el 2027.
Este proyecto está en pañales. Por ahora, hay más de 5,000 pruebas analizándose. Sabremos realmente con qué contamos en noviembre de 2026, y no será hasta la primera mitad de 2027 cuando se declare oficialmente si esto es comercial y ambientalmente viable.
La Conclusión TeclaLibre:
Como bien dice el economista Daniel Zaga en el informe, el éxito de esto no es cuánta tierra rara haya enterrada en Pedernales, sino cuánto valor se queda en la República Dominicana. Si vamos a sacar el mineral para mandarlo como tierra sucia a que lo procesen en otro lado y nos dejen los hoyos, los residuos radiactivos y el daño ambiental, el negocio es pésimo. El verdadero «jackpot» será si el país logra obligar a las mineras a instalar plantas de procesamiento local, transferir tecnología y generar empleos de alto nivel.
Amanecerá y veremos, pero por ahora, mantengamos el champán en la nevera.
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