Por: Rosina Anglada
¿Si no existiera la belleza de tu mirada? ¿Cómo habría inspiración para mis versos? ¿Cómo se conjugarían para convertirlos en poemas? MD
Don Manuel Díaz, es nativo de Santo Domingo, República Dominicana, un ser humano agradecido de la vida, de la Divina Providencia, que le concedió una madre-maestra Doña Emma Medina de Díaz, que dice fue una reina, un ‘ser especial, de luz’, oriunda de Dajabón, municipio localizado en la región fronteriza en el norte con Haití, que amaba la flora y la fauna, que enseñó a sus tres hijos a leer, a escribir y a disfrutar del arte y la poesía, la naturaleza, la belleza de una flor, a cantarle a las plantas, a llevarse bien con todos, su hermana es una artista del pincel.
Doña Emma fue maestra de las humanidades y las letras y ocupó cargos directivos en el departamento de Psicología y Orientación Profesional de la Universidad Autónoma de Santo Domingo -UASD, donde llegó a ser decana de la Facultad de Humanidades.
Compartimos el poema que le dedicara a su querida madre Doña Emma Medina de Diaz, quien falleciera recientemente.
Madre
No hay campo tan fértil como tu amor.
¿Cómo puedo contener mis agradecidas lágrimas?
Todos tus dones se dan cuenta de mi corazón.
Sabes que recuerdo las caricias que
Tú distraídamente me otorgabas en mi cabello,
O en la oscuridad mil, mil besos en mi mejilla para decirme que estabas allí.
Que todo estaba bien.
La mayor parte de lo que has hecho por mí,
como flores
de una temporada brotó y floreció.
En los recuerdos de todas esas horas fieles.
Sin embargo, todo tu esfuerzo ayudó a dar forma a quien soy dentro.
Eventualmente, todo lo que hacemos.
Vuelve a nosotros, como ahora mi amor a ti
Madre mía.
Manuel nació en San Carlos, su infancia transcurrió en uno de los barrios más antiguos de la ciudad de Santo Domingo, fundado el 18 de febrero de 1685, luego se desplazó junto a su familia al barrio Quisqueya, donde pasó su adolescencia, época de la cual atesora gratos recuerdos, cuando compartía con todos, sin diferencias de ningún tipo y juntos iban al colmado a disfrutar de pan untado con margarina y salsa de tomate de cocinar, (nada de cátchup, ni mayonesa, ni mantequilla) y luego hacían una limonada y reían y gozaban al aire libre sin temores ni prejuicios.
Estudió en el ‘Benigno Filomeno de Rojas’ y desarrolló desde su juventud una pasión por las máquinas y las herramientas, fue ‘un ávido lector de libros de física, de ciencias’, no obstante después de leer tantos libros técnicos de ingeniería nunca se le apagó la chispa de escribir poemas, a veces hasta de manera inconsciente se define ‘muy sentimental’, en su poética es notorio el sufrimiento por el dolor humano, ha trabajado la filosofía estoica para alcanzar la paciencia y el desapego que le permita sobrellevar las adversidades.
Emigró definitivamente a los Estados Unidos en el año 1984, pues había visitado ese país en el año 1965.
Manuel está muy emocionado e interesado en transmitir sus conocimientos y sus experiencias de vida, a las nuevas generaciones a través de los libros a fin de impulsar la lectura en las escuelas para que la sientan como una necesidad para aprender más; recuerda el tiempo cuando fue docente en un Programa de Educación Continua para Adultos con la participación de alumnos de distintas nacionalidades, fue tan interesante que quiere repetir nuevamente, para enseñar ‘lo del sentido común, lo básico: la compasión y la ayuda y transmitirlo,es casi como un nirvana’.
‘Poesía desde mi balcón’ es su primer poemario, puesto en circulación recientemente en la ciudad de Orlando, Florida, en el marco de las tertulias de Orlando y Cuatro Gatos, representadas por Francisco Henríquez y Luisa Sánchez, quienes de manera cómplice invitaron a un gran amigo de toda la vida de Don Manuel, al escritor Manuel García Cartagena (Manolo) y vía zoom al poeta y escritor Juan Freddy Armando, lo cual resultó en una gratísima sorpresa para Don Manuel Díaz.
«Beso de una noche» y «Mujer morena» son algunos títulos de sus poemas vamos a compartir los siguientes:
El país de tu cuerpo, de Manuel Díaz
Solo quiero habitar en el país de tu
cuerpo, hacer hogar en tus brazos
para descansar en las habitaciones
de tu piel, podré así observar cada amanecer
que me brinden las ventanas de tus pupilas
en el balcón de tus hermosos ojos de sol y luna.
Ellos serán la visión de mi alma
y su luz será guía en mi camino.
El oxígeno que transpira el aire
de tu boca será el aroma perfumado
que me entregues en cada beso.
Y no necesitaré más, allí en tu cuerpo
será el país donde ya tendré hogar
y suficiente vida para Vivir en paz
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‘Eres el cielo y el infierno a la vez’ de Manuel Díaz
¡Cuántos cielos llevas en tus ojos!
¡Cuántas brasas que arden
prendidas a tus labios lujuriosos!
Me miro en tus ojos y me devuelves el fuego abrazador de tu mirada
regalándome estrellas y luceros
pero al besarte es como
tomar el camino que me lleva al mismo infierno,
donde mi boca arde de pasiones inconfesas.
Tus labios recorren tu piel
que van quemándose como brea ardiente de mi ser
llenándome de lujurias y deseos
pecadores en el morbo de tus ganas
Eres cielo y fuego que se consume a la vez.
https://www.youtube.com/watch?v=50bEgQnX0bY&t=2239s.

