Las fuertes lluvias azotaron Sudán por semanas y dejaron atrás una grave epidemia de cólera. La crisis sanitaria es una consecuencia directa de la crisis social y política en el país, agravadas por las precipitaciones que han generado brotes de sarampión, malaria, dengue, meningitis y cólera, difíciles de combatir por el escaso acceso al agua potable.

