-A 61 años de la invasión yanqui: UASD recuerda con banderas a media asta y un “grito por la constitucionalidad”-
Santo Domingo.– Con un aire contenido, casi litúrgico, pero con la frente en alto, la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) se convirtió este martes en el epicentro del recuerdo más álgido de la historia dominicana: los 61 años de la intervención militar de Estados Unidos, aquel fatídico 28 de abril de 1965.
En la explanada principal de la academia, bajo un sol que no empañó la solemnidad, la vicerrectora de Extensión, Rosalía Sosa, tomó la palabra para encabezar el acto más significativo de la jornada. No habló de hechos muertos, sino de un grito que sigue vivo. “Abril de 1965 fue más que un hecho histórico”, sentenció. “Fue un grito profundo, irreverente y valiente por el retorno a la constitucionalidad”.
Y en ese grito, recordó, la figura central fue el profesor Juan Bosch, el líder moral de una generación que se plantó ante la injusticia. Sosa fue clara: el sacrificio de aquellos hombres y mujeres no cayó en saco roto. “Sembró conciencia y fortaleció los valores democráticos del país”, añadió, mientras la bandera de la UASD era izada a media asta —un duelo universitario que nadie pidió, pero que muchos sintieron.
El acto tuvo de todo: desde los protocolos de rigor hasta la palabra firme de quien vivió la lucha desde las entrañas. Héctor Luis Martínez, exsecretario general de la academia, recordó con orgullo que la población dominicana, lejos de doblarse, enfrentó “con gallardía” a la potencia extranjera. “Fue una respuesta inmediata en defensa del honor y la dignidad del país”, enfatizó.
En la primera fila, nombres que pesan en la historia de la UASD: los exrectores Roberto Reyna, Franklin García Fermín e Iván Grullón, junto a decanos, directores de escuelas, profesores, estudiantes y empleados. Todos, por un rato, unidos en el mismo reclamo silencioso: que abril no se olvida.
Breve reseña del funesto acontecimiento
El 28 de abril de 1965, tropas estadounidenses desembarcaron en República Dominicana bajo el argumento de “proteger vidas” de ciudadanos norteamericanos en medio de una guerra civil. Pero la historia, tozuda, ha dejado clara otra verdad: aquella fue una intervención orquestada para frenar el retorno al poder del profesor Juan Bosch, derrocado en 1963.
Lo que comenzó como un levantamiento constitucionalista —liderado por militares y civiles que exigían el restablecimiento del orden constitucional— terminó convertido en una invasión a gran escala con más de 42,000 marines y soldados estadounidenses en tierra. El saldo: miles de dominicanos muertos, barrios bombardeados y una herida que aún supura en la memoria colectiva. La ocupación se prolongó hasta 1966, dejando como lección amarga que la libertad, cuando se arrebata, a veces se defiende con piedras y corazones rotos.
-La Redacción de TeclaLibre-
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