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EDITORIAL: SI LA ENERGÍA RENOVABLE YA CUBRE LA MITAD DE LA DEMANDA, POR QUÉ EL SUBSIDIO ELÉCTRICO SIGUE DISPARADO?
Carlos Marquez /
La República Dominicana vive hoy una de las mayores contradicciones económicas y energéticas de su historia reciente.
Mientras el país exhibe un acelerado crecimiento de la generación renovable y limpia, el Estado continúa transfiriendo cifras astronómicas al subsidio eléctrico, en una dinámica que exige explicaciones claras, responsables y transparentes ante la nación.
Los datos son contundentes.
Diversos reportes económicos y presupuestarios indican que el subsidio eléctrico superó los 105 mil millones durante 2025, y que en los primeros meses de 2026 ya se acercaba a los 50 mil millones de pesos.
Algunas proyecciones colocan nuevamente ese gasto por encima de los 100 mil millones al final del próximo mes de diciembre.
Al llegare aquí, la pregunta se vuelve inevitable.
¿Cómo se explica semejante carga fiscal en un país donde las autoridades revelan que la generación de energía renovable y no tradicional ya supera los dos mil megavatios instalados y que, las proyecciones en este renglón son crecientes?
En ese tenor el discurso oficial insiste en presentar el avance energético como uno de los grandes éxitos nacionales.
Y ciertamente, de acuerdo con las autoridades competentes el crecimiento de la energía solar y eólica representa un paso trascendental hacia la modernización.
Sin embargo la realidad financiera del sistema eléctrico parece desmentir ese optimismo.
Si la matriz energética se diversifica, si las energías limpias reducen costos de generación, si la ciudadanía paga tarifas elevadas y si además se aplican constantes ajustes en la factura, entonces resulta legítimo preguntar.. ¿por qué el subsidio no disminuye?
La explicación no puede seguir escondida detrás de tecnicismos.
Ese tecnicismo invita a la duda y al emerger la duda, la verdad obliga a hurgar la verdad en algún lugar escondido en la desesperanza.
Y sucede que, entre esa desesperanza se yerguen el robo, la ineficiencia administrativa, un posible déficit estructural de las distribuidoras, clientelismo operativo, contratos cuestionables y un sistema de transmisión incapaz de absorber plenamente el crecimiento renovable.
En otras palabras, el subsidio no estaría destinado únicamente a proteger a los sectores vulnerables, sino también a cubrir distorsiones históricas, ineficiencias acumuladas y fallas estructurales que ningún gobierno ha querido enfrentar con profundidad.
Mientras tanto, el pueblo dominicano paga dos veces.
Paga en la factura eléctrica, una de las más altas de la región para amplios sectores medios y productivos. Y paga nuevamente como contribuyente, mediante transferencias multimillonarias que salen del presupuesto nacional.
Es dinero que podría destinarse a hospitales, escuelas, seguridad ciudadana, agua potable, infraestructura o programas de desarrollo tecnológico.
Más preocupante aún resulta que numerosos especialistas advierten que el verdadero cuello de botella del sistema no es ya la generación, sino la transmisión y distribución.
Incluso sectores ciudadanos han comenzado a cuestionar públicamente por qué el país sigue atrapado en apagones, pérdidas y subsidios gigantescos pese al crecimiento energético.
Olvidemosnos de pendejadas. El persistente problema eléctrico aquí demanda de las autoridades una convincente y seria explicación.
De lo contrario, TeclalibreMultimedios.com va a insistir preguntando..realmente, como dice el gobierno criollo se ha logrado alcanzar una producción energética récord, 2 mil megavatios?
Simplemente, ese número representa un poco más de la mitad de la energía que demanda la sociedad dominicana.
Por ello, una simple reflexión y deducción mundana me conmina al deber patriótico de expresar que, algo anda mal en el tejemaneje del sector eléctrico.
Siendo la energía eólica, la térmica y la hidráulica tan abundantes, por qué el subsidio tiene que seguir disparado?