POR EL TRILLO HISTORICO DEL ARTE DOMINICANO
Eugenio Fernández Granell
(1912-2001)
Pintor, dibujante, musico clásico, escritor, critico y profesor universitario
Es indudable que de todos los intelectuales que llegaron refugiados a la Republica Dominicana desde España y otras latitudes europeas, el de mayor amplitud por los campos del saber, la cultura, y el arte en que estaba inmerso, fue Eugenio F. Granell. Se podría decir sin temor a hipérbatos de ninguna especie de que fue un poliedro del arte.
Nació el 28 de noviembre de 1912 en La Coruña, España. Desde jovencito fue un ser inquieto amante de los colores y la música.
Fue uno de los hombres que tuvieron mayor importancia dentro del surrealismo de su época; pero, si Eugenio estaba comprometido con todos esos tipos de manifestaciones artísticas, también lo estuvo con las causas que a principios del siglo XX luchaban por la dignidad del hombre y su libertad.
Eugenio nunca pudo estar tranquilo; por eso escribía tanto ensayos como poemas,y no bien soltaba la pluma y el papel cuando ya tenía el violín entre sus manos.
Y cuando se cansaba de la música se sentaba frente al caballete pinceles y colores sobre sus piernas para ejecutar alguna obra de arte que pasaba por su cerebro pero que la llevaba anidada en su corazón de orfebre del arte.
Despues de la muerte del pintor chileno Roberto Matta se convierte Eugenio en el último gran surrealista de la pintura.
Los años de finales de la década del 20 fueron muy duros en España y Granell tuvo que tomar su violín para tocarlo en restaurantes y bares y poder comer, apartándose un tanto de lo clásico.
En esos tiempos Madrid era una caldera política y durante el tiempo de la Republica se involucró activamente en la lucha por la preservación de ese modelo social participando activamente en círculos intelectuales de tendencias revolucionarias; esta situación lo lleva a leer un libro que le transformo la vida “Mi vida” de Leon Trotski. Esta obra desde el punto de vista ideológico le causo arrebato y lo convirtió en trotskista lo que indica que el trotskismo y el surrealismo ahora son parte del alma de Granell.
La lucha que nació de esa ideología afianzo en el un compromiso político/social que lo llevo a la cárcel.
Los sucesos que vivía España durante la Guerra Civil lo convierten en un antifascista rabioso y escribe feroces artículos en una revista que el mismo dirigia llamada “El Combatiente Rojo”; también colabora con un “Boletín de poetas, artistas y navegantes junto a los hermanos Rafael y Eduardo Dieste.
Durante la guerra civil fue un activo combatiente a favor del bando de la república entre 1936 y 1939 oponiéndose al ejército fascista del general Franco y aliados. Pero, al finalizar el conflicto se vio doblemente perseguido: por un lado los fascistas y por el otro los estalinistas.
Por eso es que en 1939 se exilia en Francia, pero el país galo también tenía sus problemas y estaba al punto de comenzar la Segunda Guerra mundial donde Francia iba a ser ocupada por los alemanes y ante esa situación que el veía se avecinaba es que decide aventurarse por las aguas cálidas del Caribe y emigra a la República Dominicana donde conoció a André Breton.
En el tren que lo conduce desde Paris al puerto de La Havre conoce a Amparo Segarra, una mujer valenciana que huía de la represión franquista y la conversación con ella y su afinidad ideológica crean la química necesaria para convertirse en pareja. En 1940 llegan a Ciudad Trujillo aunque precisamente no era la nación dominicana el punto de exilio, era Chile, pero el barco tuvo que atracar en la capital dominicana y la pareja de refugiados españoles decidieron probar suerte en los predios de otro fascista; así de interesantes son las cosas de la vida. Allí hizo de todo, hasta diseño de muebles, profesor de Bellas Artes, inspirador y primer violinista de la Orquesta Sinfónica Dominicana.
En 1946 con solo seis años residiendo en el país la dictadura de Trujillo endureció su régimen tiranico y sucedió un hecho que lo obliga a salir del país para proteger su vida. ¿Qué sucedió? Pues que Granell se negó a firmar una carta de alabanzas a Trujillo, por lo que Eugenio, su esposa y su hija nacida en territorio dominicano tienen que abandonar el país.
Tomo rumbo a Centroamérica llegando a Guatemala, donde estuvo por espacio de 4 años como profesor de la escuela de Bellas Artes y manteniendo una intensa actividad intelectual. Luego se instaló en Puerto Rico (1950) en donde se desempeñó como catedrático de Historia del Arte en la Universidad de Puerto Rico. De la isla del encanto voló hacia Nueva York donde obtuvo un doctorado en sociología.
Durante su estancia en la nación dominicana colaboro con revistas literarias y mantuvo buenas relaciones con los integrantes de “La Poesía Sorprendida” y de alli nace una profunda amistad con Juan Ramon Jiménez.
En 1958 conoció a Marcel Duchamp, que halaga superlativamente el arte de Granell lo que lo lleva a dedicar más tiempo a la pintura.
Ese mismo año ya en Nueva York ingresa al cuerpo docente del Brooklyn College (1960-1982) y en la gran ciudad demuestra sus dotes de pintor, escritor, y maestro.
En 1985 una década despues de desaparecido el caudillo español Francisco Franco decide regresar a España; estaba ansioso de encontrarse con su pueblo donde es reverenciado y recibió muchísimos honores y premios entre los que se destacan los siguientes:
El Premio de Artes Plásticas de la Comunidad de Madrid (1989), la Medalla de Oro de las Bellas Artes del Gobierno de España (1994) y la Medalla de Oro del Círculo de Bellas Artes de Madrid (2000).
Como manifestamos anteriormente fue profesor de literatura española en el Brooklyn College (1960-1982) y durante ese periodo de tiempo mantuvo una enérgica actividad cultural como ensayista y escritor de novelas.
Lamentablemente ha pasado mucho tiempo desde que Granell llego a la nación dominicana,\y pronto se cumplirá un siglo de su desembarco por el muelle de Ciudad Trujillo; sin embargo que bueno que se quedó allá y no siguió para Chile porque con su presencia y trabajo pudo adelantar las manecillas del reloj en cuando a arte y literatura.
Y sin embargo, Eugenio es un gran desconocido entre los jóvenes de hoy.
Eugenio Fernández Granell, con la rigidez, o el optimismo que a veces mostraba, decía con frecuencia a sus amigos: “Los exiliados tuvimos suerte, los que se quedaron lo pasaron peor. Algunos lo pagaron con su vida o vivieron como muertos”.
Al final de sus días casi siempre se le veía en grupos donde solo abundaban poetas, escritores, periodistas, pero los pintores en la mayoría de los casos brillaban por su ausencia. Cuestionado por la razón de ese proceder dijo lo siguiente: “Porque los pintores actuales me parecen muy aburridos; esas gentes solo hablan de sí mismos, de sus éxitos, de sus grandezas y siempre están contra todo el mundo. De los vivos solo me llevo bien con uno que no es como ellos y ese es mi amigo Vela Zanetti.»
En el año 1995 el Ministerio de Cultura de España le concedió la Medalla de Oro de las Artes Plásticas.
El 24 de octubre del 2001 dejo de existir en Madrid este gran artista.
Fue uno de los grandes creadores y profesores de la Escuela Nacional de Bellas Artes de la República Dominicana. Sus alumnos fueron orgullo artístico de la patria.
Fuentes:

Fundación Eugenio Fernández Granell
Archivo General de la Nacion (AGN)

