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TRUMP Y MADURO SE MIDEN EN UN DUELO DE PALABRAS Y BARCOS

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-Tensión en el Caribe: Trump y Maduro se miden en un duelo de palabras y barcos-

!Caribe está que arde! Entre el solazo, las olas y el olor a salitre, se ha montado un zafarrancho de proporciones épicas. Por un lado, el mismísimo Donald Trump, presidente de Estados Unidos, soltando perlas con ese tono suyo de «veremos qué pasa» cuando le preguntaron si va a meterle mano a Venezuela desde el mismísimo Nueva Jersey. Por el otro, el ministro de Defensa venezolano, Vladimir Padrino López, con el ojo pelao’ y la lengua afilada, denunciando que los gringos andan husmeando en el patio trasero de Venezuela con aviones y barcos que parecen sacados de una película de Hollywood. Aquí te contamos el culebrón, con toda la picardía caribeña y el realismo llanero, pero sin perder el norte.

Trump: «Veremos qué pasa, pero no me gusta na’ lo que manda Venezuela»
El mandamás del Tío Sam, Donald Trump, no se anduvo con rodeos este domingo. Mientras se alistaba para volar de Nueva Jersey a Washington, le tiró una pullita a Venezuela que resonó como tambor en carnaval. «¿Ataques en territorio venezolano? Veremos qué pasa», dijo, con esa cara de póker que lo caracteriza. Pero no se quedó ahí, ¡no señor! Soltó que Venezuela está enviando al norte «pandilleros, narcotraficantes y drogas», y que eso, para él, es más inaceptable que un sancocho sin ají. «No nos gusta lo que Venezuela nos está mandando: ni sus drogas ni sus pandilleros. No nos gusta nada», remató, como quien le da un portazo a la vecina chismosa.

Y no es que Trump esté hablando pendejadas al aire. El hombre tiene un arsenal flotando en el Caribe: ocho buques militares y un submarino nuclear que, según él, están ahí para «combatir el narcotráfico». Pero, claro, en el barrio venezolano no se comen ese cuento tan fácil. Para ellos, esos barcos son como el vecino que llega con una sonrisa y un machete escondido detrás de la espalda.

Padrino López: «Los gringos nos están vigilando como si fuéramos novela de Netflix»
Del otro lado del ring, el ministro de Defensa venezolano, Vladimir Padrino López, salió con la cacerola caliente. En una rueda de prensa transmitida por VTV, el canal estatal, el hombre denunció que los aviones gringos andan haciendo «vuelos de inteligencia» contra Venezuela, como si estuvieran cazando pokemones en el cielo caribeño. «Siempre han hecho operaciones de inteligencia, pero ahora se pusieron más vivos», dijo Padrino, contando que en agosto los gringos triplicaron sus vuelos y hasta se atreven a volar de madrugada, como si fueran vampiros con radar.

Según Padrino, estos aviones, como el Boeing RC-135, son verdaderas chismosas voladoras: tienen cámaras, sensores y radares que pueden espiar hasta lo que comiste anoche. «Están haciendo inteligencia, y nosotros lo sabemos. ¿Para qué? Ellos sabrán», lanzó, con un tono que mezcla suspicacia llanera con la certeza de quien ya ha visto este capítulo antes. Y no solo eso: acusó a los yanquis de violar las normas de vuelo al no notificar sus planes, lo que podría causar un accidente aéreo. «¡Imagínate un avionazo por culpa de un gringo fisgón!», pareció decir entre líneas.

Pero Padrino no se quedó en quejas. Aseguró que Venezuela está «preparada» y que por cada vuelo gringo, ellos tienen una respuesta. «Sabemos lo que están haciendo. Sabemos el despliegue que tienen en el Caribe, con toda la intención de sembrar una guerra», soltó, como quien le advierte al compadre que no se meta con su gallina ponedora. Para él, los gringos están buscando un pretexto, un «incidente» que les dé carta blanca para escalar el conflicto. Y como si fuera poco, hasta mencionó un caso reciente donde un destructor estadounidense habría ocupado una embarcación con nueve pescadores venezolanos en la Zona Económica Exclusiva. ¡Eso es como meterse en la cocina ajena y robarse el pescado frito!

Guyana y Trinidad y Tobago: «Cuidado, que aquí también sabemos responder»
Y como en todo buen sancocho caribeño, los vecinos también meten su cuchara. Padrino López mandó un mensaje clarito a Guyana y Trinidad y Tobago, que andan coqueteando con los planes antidrogas de Estados Unidos. «Si nos atacan desde sus territorios, van a recibir una respuesta en legítima defensa», dijo el ministro, con el tono de quien no está jugando al dominó. Según él, estos países se han prestado para el «juego» de los gringos, y Venezuela no se va a quedar de brazos cruzados si le tiran un palo desde esos lares.

Mientras tanto, en Venezuela no están perdiendo el tiempo. Padrino anunció que todos los sábados habrá jornadas de adiestramiento militar, como si estuvieran ensayando para el Festival de Joropo. Estas maniobras, parte del Plan Independencia 200, incluyen ejercicios en áreas donde podría haber un «desembarco anfibio» y la identificación de objetivos militares fuera de las fronteras. «Estamos listos pa’l baile», pareció decir Padrino, con la confianza de quien sabe que el llano no se rinde fácil.

El trasfondo: un duelo de poderes con sabor a petróleo y política
Detrás de este toma y dame, hay más que solo palabras y barcos. Estados Unidos lleva tiempo con la lupa puesta en Venezuela, acusándola de ser un eje del narcotráfico, mientras que el gobierno de Nicolás Maduro ve en cada maniobra gringa un intento de «cambio de régimen». Y no es para menos: con el petróleo venezolano en el radar y las tensiones políticas en su punto más alto, este enfrentamiento tiene más capas que una cebolla llanera.

Trump, por su parte, no se quedó callado ante las acusaciones de Venezuela. Sobre el incidente de los pescadores, respondió que «lo que es ilegal es que 300 millones de personas murieran el año pasado por drogas». Una cifra que, la verdad, suena más a hipérbole de cantina que a estadística oficial, pero que deja claro que el hombre no está para cuentos suaves.

El Caribe está que hierve, y no precisamente por el calor. Entre los barcos de Trump, los aviones espías y las advertencias de Padrino, esto parece una partida de ajedrez donde nadie quiere dar el primer jaque. Venezuela se mantiene en guardia, con sus militares entrenando y sus discursos afilados, mientras Estados Unidos juega la carta del «veremos qué pasa», pero con un arsenal que no deja dormir tranquilo a nadie.

Lo que queda claro es que aquí nadie está jugando al cariñoso. Si los gringos buscan un pretexto para escalar, y los venezolanos no se van a dejar, esto podría pasar de un duelo de palabras a algo más serio. Por ahora, el mar Caribe sigue siendo el escenario de esta telenovela, y nosotros, con nuestro café y nuestro ojo pelao’, seguimos viendo cómo se escribe el próximo capítulo.

-Luis Rodriguez Salcedo, para TeclaLibre-

rodriguezsluism9@gmail.com              https://teclalibremultimedios.com/category/portada/

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