-Nicolas Maduro manda carta a Trump para un “diálogo directo y franco” con Richard Grenell, mientras Washington responde con ambigüedad y mantiene la presión militar en el Caribe-
Caracas confirmó que Nicolás Maduro envió el 6 de septiembre una carta a Donald Trump proponiendo abrir un canal “directo y franco” con el enviado especial Richard Grenell. Trump evitó confirmar si recibió la misiva y solo dijo: “Ya veremos qué pasa con Venezuela”, en plena escalada de tensiones por el despliegue estadounidense en el Caribe.
En el texto —publicado por Venezuela el domingo 21— Maduro niega vínculos con el narcotráfico, habla de “fake news” y propone mantener el canal con Grenell. La misiva está fechada el 6 de septiembre.
Trump: consultado por la prensa, no confirmó recepción y repitió: “Ya veremos qué pasa con Venezuela”.
Mientras se habla de diálogo, EE. UU. realizó ataques cinéticos contra lanchas que asegura eran de narcotráfico procedentes de Venezuela (muertos el 2 y el 15 de septiembre), y reforzó su presencia con F-35 en Puerto Rico y varios buques —parte de un despliegue mayor en el área de SOUTHCOM—, acciones que Caracas denuncia como agresión.
La carta busca bajar la fiebre y legitimar un canal directo (Grenell) que ya había servido para gestos prácticos (p. ej., vuelos de deportación y liberaciones puntuales), ahora convertido en válvula de seguridad ante la presión militar y mediática.
Al publicar la carta, Miraflores muestra iniciativa y se coloca en posición de decir: “queremos paz y diálogo; si suben el tono, no es por nosotros”.
El “ya veremos” deja margen de maniobra: no cierra la puerta a Grenell, pero tampoco reduce el poder de coerción que brindan los golpes de precisión en el mar y la reunión regional.
La Casa Blanca mantiene presión militar y judicial (acusaciones y recompensas), mientras testea si el canal Grenell produce concesiones tangibles sin conceder “victorias” políticas a Maduro.
La carta se fechó cuatro días después del primer ataque; en jerga llanera, “cuando el potro siente las espuelas, busca la voz del arreador”: señal de que Caracas lee riesgo de descontrol y quiere reglas.
En pelota de playa o en mar de leva, el Caribe premia a quien sabe medir la marea. La carta de Maduro es un salvavidas político; el “ya veremos” de Trump, un anzuelo. Si Grenell llega con cuerda y reglas, habrá pesca de acuerdos; si no, cada cual seguirá bogando a su orilla, con cámaras encendidas y dedo en el gatillo diplomático.
-Luis Rodriguez Salcedo para TeclaLibre-
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