-Ozama: río de basura y promesas incumplidas en Santo Domingo Este-
Entre decretos, estaciones de transferencia abiertas y denuncias al cabildo de Dío Astacio, el Ozama sigue ahogándose en residuos
El río Ozama, arteria vital de Santo Domingo, vuelve a estar en el ojo del huracán: convertido en un cauce de basura por la operación persistente de estaciones de transferencia que el Ministerio de Medio Ambiente ordenó cerrar desde 2022.
La más crítica, Cancino, sigue activa pese a órdenes formales y a que el Decreto 531-25 declaró de “alta prioridad” la intervención de los ríos Ozama e Isabela. Allí, a orillas mismas del cauce, se acumulan montañas de residuos que terminan flotando hacia la desembocadura.
El Gobierno ha instalado tecnologías de contención como el Interceptor 004 y biobardas, que han logrado capturar toneladas de plásticos flotantes. Pero el Ozama muestra que la retención no sustituye el cierre real de focos de vertido ni la fiscalización a barrios y cañadas ribereñas.
La alcaldía de Santo Domingo Este, bajo el pastor y alcalde Dío Astacio, ha desplegado campañas de cultura ciudadana y operativos de limpieza. Sin embargo, la oposición lo acusa de incumplir compromisos ambientales y de permitir —incluso con camiones municipales— vertidos de escombros en humedales del mismo Ozama.
Lo que falta (y que no se ve) es el cierre efectivo de las estaciones de transferencia de Cancino y San Luis, con verificación independiente; un destino final transparente de los residuos: rutas, volúmenes, contratos y cronogramas públicos; sanciones y controles en cañadas y barrios ribereños, hoy grandes aportantes de basura al cauce; y un tablero público de datos sobre toneladas trasladadas, capturadas y eliminadas, con metas verificables.
Conclusión TeclaLibre: El Ozama es hoy un espejo de las contradicciones dominicanas: decretos que declaran prioridad, tecnologías que retienen basura flotante, alcaldías que hacen campaña… pero en la práctica, la basura sigue bajando río abajo. Mientras Cancino y otras estaciones de transferencia sigan operando, el Ozama seguirá siendo un “río de promesas incumplidas”.
-Luis Rodriguez Salcedo para TeclaLibre-
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