EDITORIAL
La reciente directriz del gobierno de EE. UU. que instruye a los funcionarios consulares a considerar la obesidad y otras condiciones crónicas como factores de inelegibilidad para la residencia permanente marca un giro preocupante en la política migratoria.
Esta medida amplía el concepto de «carga pública» para incluir explícitamente problemas de salud como el sobrepeso y la diabetes, lo que parece ser una forma de discriminación selectiva enmascarada como prudencia fiscal.
El argumento central es la preocupación de que los solicitantes con estas condiciones puedan requerir «atención médica costosa y prolongada», dependiendo así de la asistencia del gobierno y convirtiéndose en una carga.
Esta instrucción otorga una amplia y peligrosa discrecionalidad a los funcionarios de inmigración, quienes, sin tener formación médica, deben proyectar el riesgo de futura dependencia.
Resulta irónico que un país con cerca del 40% de su propia población considerada obesa ahora utilice esta misma condición para negar la entrada a inmigrantes.
Esto sugiere que la preocupación principal no es la salud pública, sino la restricción migratoria.
La política institucionaliza la discriminación contra personas basándose en su condición médica, lo que va en contra de los principios de inclusión y humanidad.
Las condiciones crónicas no deberían ser automáticamente un indicador de incapacidad para contribuir a la sociedad.
La medida también puede impactar la unificación familiar, pues se sugiere evaluar la salud de los dependientes.
Negar una visa basándose en la posibilidad de futuras complicaciones es altamente especulativo.
Muchos individuos con sobrepeso son productivos, pagan impuestos y tienen seguros de salud privados, sin ser jamás una «carga pública».
Esta directriz retoma políticas anteriores que ya fueron objeto de litigio y es probable que provoque una ola de demandas.
En ese marco, teclalibre Multimedios entiende que el sistema migratorio debe centrarse en la seguridad, la elegibilidad criminal y la capacidad de autosuficiencia económica probada.
Creemos que ampliar la negativa residencial a condiciones de salud no contagiosas como el sobrepeso es intentar desconocer que esa condición afecta a una amplia población estadounidense.
De ahi que, la admición de un futuro residente en Estados Unidos no debe fundamentarse en el grosor de su masa corporal; a menos que, solo se este procurando arreciar la politica aniti migratoria de la presente gestión de gobierno.
Carlos Márquez
teclalibremultimedios@gmail.com


