EDITORIAL
Calos Márquez /
Estados Unidos no se está dividiendo por accidente. La polarización y la confrontación social son tácticas de distracción que la élite utiliza para ocultar la transferencia masiva de riqueza, o lo que es igual el mayor de los hurtos de la historia.
Para lograrlo, los líderes «se esfuerzan en provocar una confrontación social y no les importa» en lo que degenere esa confrontación.
Mientras la nación se consume peleando por símbolos e identidades partidarias o de individuos, nadie pregunta por las cifras fundamentales que definen nuestra realidad aquí.
Como explicamos en el editorial anterior, desde 1973, la productividad de los trabajadores creció un 65%, pero la compensación salarial solo aumentó un 15%; en tanto el restante 50% del valor que usted creó se desvió y fue a parar a manos del 1% de los integrantes de la sociedad estadounidense.
Sin embargo, la estrategia de dividir a la sociedad no esta dejando ver que el acceso de los estadounidenses a la oportunidad se esta comprando con préstamos que convierten los hogares en lugares de desesperanza que proyectan el futuro incierto.
Teclalibre Multimedios está en la responsabilidad histórica de advertir a la ciudadanía sobre esta trampa en la que las élites, beneficiarias del caos y la incertidumbre están empujando a la patria de Lincoln.
La estrategia de desviar la atención azuzando la confrontación no solo afecta a las ultimas generaciones de inmigrantes, ha ido reduciendo a la pobreza a los ciudadanos con raíces migratorias anteriores a los años de la Segunda Guerra Mundial y mucho antes.
De ahí que, fomentar el discurso del odio, del racismo y la división no es una patología; es un inadvertido modelo de negocio, en el que la confrontación resulta menos costosa para los miembros de la élite, que lo representaría la corrección de la estafa colectiva que se padece.
Los algoritmos que rigen los podcasts de las redes sociales y los medios de comunicación amplifican la ira, la indignación y el miedo con el fin de radicalizar a los seguidores partidarios generando clics e ingresos que el periodismo realmente formativo y constructivo, no genera.
Los líderes son meros actores en un drama diseñado para maximizar la audiencia y la donación.
Empleando mecanismos como el gerrymandering, muchos políticos solo necesitan radicalizar sus bases para garantizar su elección o su reelección. El modelo esta premiando la intransigencia y castigando la concertación y la cooperación.
La pesadez social, la inestabilidad y la incertidumbre que crea la confrontación verbal se nos presenta como cortina de humo en una lucha feroz y divisoria entre azules demócratas y rojos republicanos.
Ya está claro que, mantener sociedad dividida es la estrategia de las elites, pero en el fondo, lo que ciudadanos y residentes en Estados Unidos están llamados a reclamar es ponerle fin a la mayúscula sustracción de los ingresos de los hombres y mujeres de trabajo, vía una reforma económica fundamental, que rehaga la reconexión entre el esfuerzo laboral y la recompensa que merece ese esfuerzo.
@Carlos5Marquez
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