-¡La Enfermedad Oportuna o el Show de la Esclerosis Múltiple!-
El establishment judicial dominicano ha presenciado, una vez más, la repetición de un libreto ya familiar: la súbita y dramática enfermedad que azota al imputado de cuello blanco justo en el momento en que se enfrenta a la posibilidad de pisar un frío calabozo. Esta vez, el protagonista del drama médico es Santiago Hazim, exdirector ejecutivo del Seguro Nacional de Salud (Senasa) y principal cabeza de la lista en la sonada «Operación Cobra».
La Procuradora General, Yeni Berenice Reynoso, quien dirige la estocada del Ministerio Público, no se quedó callada ante el espectáculo. Con esa puntería característica, disparó un dardo vía X (antes Twitter) que resonó como un trueno: “¡Pensando exactamente lo mismo que he pensado en toda mi carrera de fiscal!” .
El mensaje no vino solo. Estaba acompañado de un vídeo de diciembre de 2020, durante el Caso Antipulpo, donde la entonces fiscal le recordaba al tribunal, con la voz firme que le conocemos, una verdad incómoda: si «usted tenía salud para contribuir al robo del patrimonio del Estado… entonces tenga salud para responder por ese crimen».
El mensaje es cristalino y demoledor: ¿De verdad la salud para «sustraer dinero al patrimonio público» se mantiene a tope, pero el cuerpo colapsa en el instante que la justicia llama a cuentas?
La defensa de Hazim, liderada por el muy mediático Miguel Valerio, ha desplegado una artillería de argumentos que bordean lo conmovedor:
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El Diagnóstico Estrella: Esclerosis Múltiple, una enfermedad seria, sin duda.
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La Amenaza de Muerte Súbita: Valerio advierte que su cliente podría «morir de manera súbita o quedar parapléjico o cuadripléjico en la cárcel». Un pronóstico apocalíptico si el juez no concede el arresto domiciliario.
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El Tratamiento VIP: Se solicita no solo arresto domiciliario, sino la posibilidad de viajar dos veces al año a Nueva York para recibir su tratamiento con Ocrelizumap.
TeclaLibre se Pregunta: Si el estrés exacerba la enfermedad, ¿no fue acaso el estrés de dirigir un presunto esquema de corrupción en Senasa (robando al mismísimo sistema de salud que debe proteger) el que inició la crisis? ¿Y por qué el mejor tratamiento para la «condición de salud» de un imputado por corrupción siempre requiere una escala en el primer mundo?
El punto álgido del drama llegó cuando el abogado Valerio explicó que Hazim ha llorado durante el proceso porque no quería que se conociera públicamente su condición médica.
¿Lloró por la enfermedad o por el inminente escarnio público que trae consigo la «Operación Cobra» y los allanamientos que involucraron a más de 20 fiscales y 200 agentes policiales?
Esta narrativa del imputado sensible y vulnerable contrasta brutalmente con las acusaciones del Ministerio Público: un grupo que, supuestamente, sustrajo dinero de la entidad que garantiza la salud pública. La historia nos ha enseñado que el dinero mal habido no suele ser recogido por personas de corazón frágil.
Hazim no está solo. La lista de implicados en este escándalo que golpea el corazón del sistema de salud incluye a figuras clave del periodo 2020-2025:
| Implicado | Cargo/Rol |
| Santiago Hazim | Exdirector Ejecutivo (2020-2025) |
| Gustavo E. Messina Cruz | Gerente Financiero (2020-2025) |
| Germán R. Robles Quiñones | Exconsultor Jurídico |
| Francisco I. Minaya Pérez | Gerente de Servicios de Salud (2020-2025) |
| Ramón A. Speakler Mateo | Empleado de la entidad (desde 2016) |
| Eduardo Read Estrella | Dueño de KHERSUN S.A. |
| Cinty Acosta Sención | Gerente de Madison Medical, S.A. |
| Ada Ledesma Ubiera | Dueña de Distribuidora Lufarka |
| Rafael Martínez Hazim | Se entregó a la justicia |
| Heidi Mariela Pineda | Implicada en el caso |
La Operación Cobra no solo busca responsables, sino que destapa la podredumbre interna que, una vez más, convierte una institución de servicio público como Senasa en una caja chica para bolsillos privilegiados.
El Juzgado de Atención Permanente del Distrito Nacional tiene la palabra. La decisión no será solo sobre la salud de Santiago Hazim, sino sobre la salud moral del sistema judicial dominicano. ¿Prevalecerá el miedo a un «episodio súbito» o el principio de que todo el que presuntamente roba al Estado —sin importar su dolencia— debe enfrentar la justicia desde el lugar que la ley determine?
TeclaLibre estará observando.
-Luis Rodriguez Salcedo para TeclaLibre-
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