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UN DISPARO, UNA VIDA Y MUCHAS PREGUNTAS SIN RESPUESTA

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La Ceibita clama justicia: un disparo, una vida y muchas preguntas sin respuesta

Por TeclaLibre | Crónica noticiosa

La mañana del lunes amaneció distinta en La Ceibita de Pekín, al sur de Santiago. No hubo rutina ni silencios largos. Hubo pancartas, gritos contenidos y una rabia que se fue ordenando en consignas: justicia, justicia. Decenas de comunitarios salieron a la calle para exigir respuestas por la muerte de Miguel Ángel Miranda Flete, un joven de 23 años que no regresó a casa tras una intervención policial que, según los testigos, se salió de todo cauce.

Miguel Ángel murió cuatro días después de recibir un disparo durante una fiesta callejera. Tenía dos hijos pequeños —uno de un año, otro de cuatro— y, según repiten quienes lo conocían, “una vida sencilla y trabajadora”. Esa imagen, la del joven que se levantaba a las cinco de la mañana para ganarse el sustento, fue la que más se escuchó entre la multitud.

Su pareja, Zoila Jorge, habló con la voz quebrada pero firme. No pidió favores, pidió justicia. “Ese disparo no era necesario”, dijo, mientras sostenía que su compañero no era delincuente ni representaba amenaza alguna. A su alrededor, vecinos asentían: la escena que describen no es la de un enfrentamiento, sino la de un exceso.

El tío del joven, Kairy Núñez, fue aún más directo: asegura que Miguel Ángel cruzaba la calle cuando uno de los agentes disparó. “No hizo nada”, repitió. Para la familia, el relato oficial —que aún no existe en detalle— es tan importante como la identificación del responsable. Quieren nombres, no silencios.

La protesta también tuvo un tono de advertencia. Los comunitarios denunciaron supuestos intentos de amedrentar a los familiares y reclamaron que se muestren las grabaciones de cámaras de seguridad. Exigen que no solo se señale al agente que haló el gatillo, sino a todos los policías que participaron en el operativo. “Aquí hubo una cadena de responsabilidad”, decía uno de los manifestantes, megáfono en mano.

La diputada de Santiago Dilenia Santos, presente en la manifestación, calificó el hecho como un crimen que no puede quedar impune. Su respaldo político dio algo de eco institucional a una demanda que, por ahora, sigue chocando con la ausencia de una versión oficial clara por parte de la Policía Nacional y el Ministerio Público.

El suceso ocurrió la mañana del jueves 25 de diciembre, mientras se desarrollaba una celebración en la vía pública. Testigos narran que los agentes llegaron de forma agresiva, golpeando a personas y derribando cajas de cerveza. En medio del caos, se escuchó el disparo. Miguel Ángel cayó herido. Luchó por su vida durante varios días en un centro de salud privado, hasta que falleció el 29 de diciembre.

En Santiago, el caso ya se comenta más allá de La Ceibita. Organizaciones comunitarias y voces en redes sociales han comenzado a hablar de un patrón que se repite: intervenciones policiales desproporcionadas, investigaciones lentas y familias que quedan atrapadas entre el duelo y la burocracia. Para muchos, este no es un hecho aislado, sino otro capítulo de una relación tensa entre comunidades populares y fuerzas del orden.

Por ahora, lo único claro es que una vida joven se perdió y que la herida social sigue abierta. En La Ceibita, la consigna se mantiene intacta: no fue un error, fue una muerte. Y mientras no haya respuestas, la calle seguirá hablando.

-Luis Rodriguez Salcedo para TeclaLibre-

rodriguezsluism9@gmail.com     https://teclalibremultimedios.com/category/portada

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