El «Baile» de las Tecnologías: De Metro a teleférico y de Tren a Monorriel
Lo que está pasando con la licitación del Monorriel de Santo Domingo (FITRAM-CCC-LP-2025-0001) es el guion perfecto de una película que ya hemos visto. En 2024 nos vendieron el «Tren Metropolitano», pero para finales de 2025, de repente, el tren se «encogió» y se convirtió en monorriel.
¿Por qué este cambio de «swing»?
Las «extrañas razones» que mencionas no son tan extrañas cuando sigues el rastro del dinero y el ego político:
La «Firma de Autor»: En RD, seguir el plan del anterior es pecado mortal. Leonel puso el Metro (pesado/soterrado), Danilo siguió pero se enfocó en el Teleférico (por el tema de los barrios), y el gobierno actual ha decidido que su sello es el Monorriel. Es una cuestión de branding político: «Mi sistema no es el tuyo».
El Espejismo del Ahorro: El gobierno justifica el cambio diciendo que el monorriel es 400 millones de euros más barato que el metro. Pero aquí es donde entra la crítica: especialistas advierten que «lo barato sale caro». El monorriel tiene poca escalabilidad. Si la población crece (y Santo Domingo Este no para), no puedes simplemente añadir más vagones infinitamente como en el metro.
A diferencia del metro, que es una tecnología más estandarizada, el monorriel suele usar sistemas «propietarios». Si le compras a la Empresa A, te casas con la Empresa A para piezas, tornillos y mantenimiento por 30 años. ¿A quién beneficia ese contrato de exclusividad a largo plazo? Ahí es donde la transparencia se pone borrosa.
Mientras en Santiago el monorriel ya calienta motores para inaugurar en marzo, en la capital la licitación está bajo fuego cruzado.
Se critica que el FITRAM maneja estos fondos fuera del presupuesto nacional directo, lo que dificulta la fiscalización del Congreso. Es el «agujero negro» administrativo favorito de esta gestión.
Se proyecta que el monorriel mueva unos 22,000 pasajeros por hora/sentido. Suena mucho, hasta que ves que la demanda real del corredor este-oeste ya supera los 30,000. O sea, nacería congestionado.
El «Factor Estético» vs. Funcional: El monorriel elevado impacta visualmente la ciudad (columnas gigantes, sombra permanente). Los críticos dicen que se prefiere lo elevado porque «se ve más» y se inaugura más rápido para la foto, aunque lo soterrado sea más eficiente para una metrópolis densa.
La «extraña razón» de fondo es que en RD no existe un Plan Maestro de Transporte que sea ley de cumplimiento obligatorio por encima de los partidos. Cada gestión llega con su librito (o su fabricante favorito bajo el brazo) y redefine la rueda.
Pasamos de ser la «Ciudad del Metro» a la «Ciudad del Monorriel» no por un consenso técnico, sino por un cálculo de costo inicial vs. visibilidad política. Mientras tanto, el usuario de Santo Domingo Este sigue esperando cruzar el río sin que se le vaya la vida en el intento.
-Luis Rodríguez Salcedo para TeclaLibre-
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