-Fractura en la Cúpula: ¿Pugna Real o Teatro de Sombras?-
El chavismo ha dejado de ser un bloque monolítico para convertirse en una confederación de tribus con agendas divergentes. El reciente distanciamiento visual y retórico entre Diosdado Cabello y Delcy Rodríguez no es casualidad; responde a dos visiones de supervivencia para el régimen.
Cabello representa el ala pretoriana. Su reciente cercanía pública con los colectivos y su retórica de «fuego a la calle» busca enviar un mensaje claro: él tiene la llave de la seguridad territorial.
Su estrategia es mantener el control social mediante la coerción directa.
Su ausencia o silencio ante los movimientos de Delcy sugiere que no está dispuesto a ceder el protagonismo ante una figura que él considera «civil» y demasiado técnica.
La figura de Delcy Rodríguez ha mutado. De ser la operadora diplomática, pasó a ser la cara de una supuesta «apertura económica» que algunos analistas ven como un guiño para aliviar sanciones.
Aunque se rumorea una «tutela» o canal abierto con EE. UU. (especialmente por temas energéticos y Chevron), su reciente discurso contra la «tutela de Washington» busca lavar su imagen ante las bases radicales que ven con sospecha su ascenso.
Delcy juega a ser la interlocutora válida para Occidente mientras intenta, retóricamente, no parecer una «entreguista» frente a la vieja guardia militar.
Los analistas coinciden en que estamos ante un «Equilibrio de Terror». Ninguna de las dos facciones puede eliminar a la otra sin colapsar el sistema completo.
La «Pupila» de Trump es el punto más sensible. Si Delcy logra estabilizar la economía mediante concesiones a petroleras estadounidenses, el poder de Cabello (basado en la economía de guerra y el control social) se debilita.
El pronunciamiento de Delcy contra Washington ayer podría ser una «cortina de humo» coordinada para desarmar las críticas internas de Cabello, o bien, una señal de que las negociaciones bajo la mesa con la Casa Blanca se han estancado.
En política venezolana, lo que parece una pelea suele ser una distribución de roles; pero cuando los protagonistas dejan de asistir a las convocatorias mutuas, el ruido de sables empieza a escucharse por encima de los discursos.
Mientras Cabello se apoya en la fuerza bruta, Delcy se apoya en la chequera y el reconocimiento de sus «tutores» norteamericanos. El conflicto estallará si los recursos económicos empiezan a escasear tanto que la «paz» que Delcy promete no sea suficiente para alimentar la maquinaria de control de Diosdado.
-Luis Rodríguez Salcedo para TeclaLibre-
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