Teclalibre Multimedios /
EDITORIAL /
El amplio despliegue de bombarderos y misiles conmocionan el tablero geopolitico mundial
El envío de portaaviones estadounidenses hacia las aguas del Cercano Oriente parecería un movimiento táctico o de disuasión, a partir del supuesto de que el gobierno del pueblo persa sigue consolidando su capacidad nuclear.
Ante el despliegue militar de alto poder de fuego, la advertencia de Irán sobre una crisis regional incontrolable coloca al mundo en una valla de tensión que la humanidad ya no puede darse el lujo de ignorar.
Nueva vez, en Teclalibre Multimedios observamos con alarma cómo la «razón de Estado» pulveriza sistemáticamente el entendimiento humano.
Mientras los portaaviones surcan los mares, nos preguntamos: ¿Dónde están los portaaviones de la paz? ¿Dónde están las grandes flotas del diálogo que deberían estar navegando para evitar que la sangre vuelva a teñir las arenas del desierto?
Un ataque a Irán, como bien se advierte, no sería un evento aislado. Podría ser una chispa en un polvorín que permanece a punto de estallar.
La ética creativa nos enseña que la violencia es el recurso de quienes se han quedado sin ideas, de quienes han permitido que su cerebro sea colonizado por la amenaza, el miedo y el orgullo ultranacionalista.
Una crisis regional en esa zona del mundo no solo afectaría el transporte, los mercados y los precios del petróleo; afectaría la fibra misma de nuestra seguridad global, la vida y la esperanza de las futuras generaciones.
De ahí que, se vuelve imperativo que la comunidad internacional despierte de su letargo; simplemente, no podemos seguir siendo espectadores pasivos de lo que podria convertirse en el naufragio evidente de la existencia humana.
Teclalibre Multimedios y el Movimiento Cerepoetico entienden que la verdadera potencia de cualesquier nacion, no debe midirse por el tonelaje de su capacidad belica, sino por su capacidad de construir puentes de vida y felicidad donde otros solo ven abismos.
Pese a ello, entendemos a la perfección nuestra limitaciones; por lo que sóolo podemos llamar a la cordura que emana de los profundos sentimientos cerebrales, asi como a los principios de la ética de la nobleza que rige las conductas, a fin de que se disuelvan los tambores de la conflagracion destructiva.
El mundo no necesita más pólvora en el aire, demanda más pensamiento crítico y voluntad de coexistencia.
Ojalá que el estruendo de los motores de guerra no acalle el murmullo de la razón que todavía clama por un entendimiento via el lenguaje de la diplomacia, como expresión de una humanidad con derecho a sobrevivir.

