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EDITORIAL: Paz y gratitud eterna a la inteligencia de Ramón Alburquerque

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Teclalibre Multimedios /

EDITORIAL /

La República Dominicana vive un vacío en el inventario de las ideas.

La partida de Ramón Alburquerque enluta a toda la sociedad criolla  dejando un hueco de penumbra en el espacio que él ocupó con la sabia energía de un intelecto sólido, crítico y profundamente comprometido con el análisis de la realidad nacional.

En un país de pensamiento mayoriatariamente superfluo y de opiniones efímeras, Alburquerque se mantuvo como estandarte de la sobriedad intelectual y profesional.

Su capacidad para abordar los grantes temas y desmenuzar los problemas más complejos del país, de la fisica y la quimica, siguiendo por lo energético hasta lo político, lo convirtió en una especie de oráculo, consultor obligatorio. Por igual,  en una voz, con la que, coincidiendo o no, no era posible ignorar.

Ramón Alburquerque fue un hombre de datos, de argumentos, cuya  preparación académica siempre puso al servicio del debate público.

En Teclalibre Multimedos valoramos su tránsito por la vida como un ejercedor de ética del conocimiento.

Alburquerque entendió que el cerebro no era solo un órgano de almacenamiento de información, sino una herramienta de transformación social.

Su palabra, a veces cortante pero siempre fundamentada, fue un recordatorio constante de que la política y la gestión pública necesitan, por encima de todo, rigor intelectual y ético.

Su deceso nos invita a una reflexión profunda sobre el evidente escaso relevo argumentario conceptualizador que nos queda en la patria dominicana.

Es que Ramón fue un faro en el amplio manto de oscuridad conceptual que hoy desconcierta la logica social sominicana.

En una sociedad donde los índices de escolaridad se han vuelto pirricos..¿Quiénes heredarán esa capacidad de análisis sin miedo? ¿Dónde estamos forjando la continuidad de su capacidad reflexiva?.

Al marcharse, Ramón Alburquerque nos deja el desafío de mantener viva la llama de la curiosidad y la exigencia profesional.

Esperamos que las nuevas generaciones de dominicanos interpreten su ejemplo de estudio y su solidez ética como claros caminos para construir una nación respetable.

Paz y fratitud eterna a la inteligencia de Ramón Alburquerque.

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