InicioIBEROAMERICAAUTOPISTA DEL ÁMBAR: LA RUTA QUE DIVIDE AL CIBAO

AUTOPISTA DEL ÁMBAR: LA RUTA QUE DIVIDE AL CIBAO

-

-Autopista del Ámbar: ¿Vía al desarrollo o un nuevo «peaje sombra» en el horizonte?-

El mapa vial dominicano está a punto de sumar una nueva arteria, pero el camino parece estar lleno de baches antes de colocar el primer metro de asfalto. La Autopista del Ámbar, el ambicioso proyecto que promete conectar a Santiago con Puerto Plata en apenas 30 minutos, se ha convertido en el centro de un intenso debate nacional. Mientras el Gobierno y el sector empresarial la venden como la llave maestra para unificar el Cibao y el turismo del Norte, voces críticas y activistas como Felipe Lora han encendido las alarmas, sugiriendo que detrás de los túneles y el asfalto moderno se esconde un esquema financiero que podría pasarnos factura por décadas.

La promesa suena idílica: salir de la Ciudad Corazón y estar viendo el Atlántico en menos de lo que dura un podcast. Sin embargo, para Felipe Lora, la matemática no cuadra con el bienestar popular. Lora ha sido vocal al denunciar que este proyecto, bajo el modelo de Alianza Público-Privada (APP), huele sospechosamente a «deja vu».

Su gran temor —y el de muchos otros— es que el Estado termine firmando un contrato que garantice beneficios a las constructoras aunque nadie use la vía. «Socializar las pérdidas y privatizar las ganancias», es la frase que retumba en los círculos de activismo. ¿Estamos ante una solución logística o ante un traje a la medida para los grandes hoteleros de la zona norte?

Del otro lado del ring, el optimismo es total. Los defensores de la obra, incluyendo a «Compromiso Santiago» y la Dirección General de Alianzas Público Privadas, DGAPP, argumentan que:

Competitividad: No es solo una calle, es un eje de exportación y turismo.

Eficiencia: Las rutas actuales (Navarrete y la Turística) son «parchos» que no aguantan el flujo de carga y seguridad que exige el 2026.

Cero Riesgo (según ellos): El Gobierno insiste en que las reglas del juego han cambiado y que no habrá un nuevo «peaje sombra» como el de la carretera de Samaná que desangró el presupuesto por años.

Lo que pone a los analistas a sudar frío es la viabilidad financiera. Recientemente, se ha filtrado que algunas empresas interesadas en la licitación ven el proyecto como «poco rentable» sin un empujoncito estatal. Aquí es donde la suspicacia gana terreno: si el negocio no es rentable por sí solo, ¿quién terminará pagando la diferencia?

La crítica no es contra el progreso, sino contra el modelo de negocio. Los activistas exigen transparencia absoluta en los contratos, mientras los desarrolladores piden que no se detenga el «progreso» por miedos del pasado.

¿En qué quedamos?
La Autopista del Ámbar es, hoy por hoy, una metáfora de la República Dominicana actual: el choque entre la necesidad urgente de modernización y la desconfianza crónica hacia los contratos de gran envergadura.

¿Será esta la obra cumbre del Cibao o el próximo dolor de cabeza fiscal? El tiempo (y la transparencia del contrato final) dirá quién tenía la razón.

-Luis Rodriguez Salcedo para TeclaLibre-

rodriguezsluism9@gmail.com     https://teclalibremultimedios.com/category/portada

Related articles

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Stay Connected

0SeguidoresSeguir
3,912SeguidoresSeguir
22,800SuscriptoresSuscribirte

Latest posts