-El afelio, la paradoja astronómica que ocurre en pleno verano dominicano-
Mientras julio derrite el asfalto y alarga los días en República Dominicana, la Tierra alcanza su punto más lejano del Sol. El afelio pasa inadvertido para el cuerpo, pero explica —mejor que cualquier mito— cómo funcionan el calor, la luz y el tiempo en nuestro planeta.
¿Qué es el afelio y por qué ocurre en pleno verano? Una crónica científica ligera explica por qué el calor no depende de la distancia al Sol, sino de la inclinación de la Tierra.
En pleno julio dominicano, cuando el calor obliga a buscar sombra y los días parecen no acabarse nunca, ocurre una de las ironías más finas del calendario cósmico: la Tierra está más lejos del Sol que en cualquier otro momento del año.
A ese punto exacto de la órbita terrestre los astrónomos lo llaman afelio. No hay eclipse, ni señal visible, ni cambio brusco en el clima. Nada se apaga ni se enciende. Simplemente pasa.
Y, sin embargo, es real.
Durante años se ha repetido una idea tan intuitiva como incorrecta: hace calor porque estamos más cerca del Sol. El afelio se encarga de desmontarla con elegancia.
En julio: La Tierra está más lejos del Sol, y aun así, el calor es intenso. La explicación no está en la distancia, sino en la inclinación del eje terrestre. Nuestro planeta gira “ladeado”, y durante el verano el hemisferio norte —incluida República Dominicana— recibe más horas de luz solar directa.
Más tiempo bajo el Sol = más calor acumulado.
La distancia, en este caso, juega un papel secundario.
Días largos, no porque estemos cerca. El afelio no alarga los días. Eso lo hace la geometría del planeta.
En esta época: El Sol sale temprano. Se pone tarde. El día parece estirarse
El afelio ocurre en silencio, sin alterar ese patrón. Lo único que cambia —y de forma imperceptible— es la velocidad orbital de la Tierra.
Cuando está más lejos del Sol, la Tierra se mueve un poco más despacio en su órbita. Es una diferencia mínima, imposible de notar sin instrumentos, pero suficiente para provocar un detalle curioso: el mediodía solar real se atrasa unos segundos respecto al reloj.
Nada que afecte la rutina diaria. Pero sí un recordatorio de que el planeta no gira siempre al mismo ritmo.
En enero: La Tierra está más cerca del Sol. Se mueve más rápido. Recibe más energía solar. Y aun así, en el hemisferio norte es invierno.
La conclusión es clara y elegante: las estaciones no dependen de la distancia al Sol, sino de cómo la Tierra se inclina frente a él.
Afelio (julio): más lejos del Sol, días largos, calor por inclinación
Perihelio (enero): más cerca del Sol, días cortos, clima más fresco
El Sol no se acerca ni se aleja para calentarnos o enfriarnos.
La Tierra decide cómo exponerse.
Cierre TeclaLibre
Mientras el verano caribeño aprieta, la Tierra hace exactamente lo contrario de lo que dicta la intuición: toma distancia. No para refrescarnos, sino para recordarnos que el clima es una coreografía precisa entre luz, tiempo y movimiento, no un simple asunto de cercanía.
El afelio no se siente en la piel.
Pero ocurre.
Y entenderlo también es una forma de mirar el cielo con un poco más de criterio.
-Luis Rodriguez Salcedo para TeclaLibre-
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